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Fútbol de barrio: Un deporte en el parque Wifi para la integración

Uno de los 7 proyectos comunitarios que gestiona Patronat Obrer se realiza en el campo Johan Cruyff y permite la convivencia entre jóvenes, la mayoría con perfiles vulnerables

Palma foto Miquel A Cañellas Canellas | miquel angel canellas

| Palma |

La biografía de Johan Cruyff (1947), conocido como un genio del fútbol, un profeta del campo de césped, dice que creció rodeado de bloques de hormigón en un barrio obrero en el extrarradio de Amsterdam. Hijo de fruteros, perdió a su padre con 12 años. Se hizo seguidor del equipo de fútbol Ajax. En ese mismo equipo, comenzó su carrera deportiva. Al poco tiempo, compartía espacio con su madre, que empezó a trabajar limpiando el vestuario. La joven promesa se hizo grande. Se convirtió en un ídolo a nivel mundial.

Johan Cruyff murió en 2016, pero su legado sigue latiendo en Palma. El parque Wifi (nombre popular con el que se le conoce), en Nou Llevant, cuenta con un campo de fútbol que lleva su nombre. Es el santuario de todos los jóvenes del barrio. La pelota que circula por el césped de Johan es lo más parecido a sueños frustrados o a sueños que están por llegar para las decenas de chavales que pasan el rato y olvidan de dónde vienen o hacia dónde van.

El fútbol de barrio es también un proyecto comunitario de todo el Llevant, que coordina la Fundació Patronat Obrer y que tiene como objetivo desarrollar actividades lúdicas, de integración, con valores y destinadas a las familias de la zona. De todos los colores y para todo tipo de familias, aunque priorizando la vulnerabilidad. Después de cuatro años, este proyecto termina en diciembre con la incertidumbre de si el Ajuntament de Palma subvencionará otros cuatro años más o no.

«Lo más difícil desde que empezamos fue implicar a los jóvenes y a sus familias. Fue complicado, además, que crearan un vínculo de un día para otro. Nos ha costado cuatro años y ahora conectan entre sí y con nosotros», explica la coordinadora del proyecto, Ana Rodríguez, que espera que continúen más tiempo con estas actividades.

El fútbol de barrio cuenta con dos grupos: de 9 a 12 años y de 13 a 18 años. Los jóvenes que participan en esta iniciativa son perfiles captados in situ por profesionales del ámbito social o derivados de los servicios sociales, centros educativos u otros servicios.

Para Enrique Campos (13), Marc Domènech (14) y Pere Suárez (18), la pelota es su pasión. El más mayor de los tres amigos empezó en este proyecto comunitario hace tres años. Por su edad, eso de convertirse en un Messi lo tiene difícil, según dice, pero aunque no esté federado «sigo jugando a diario». Cree que el barrio «ha cambiado a mejor; ahora tenemos un campo con césped, pero antes era de tierra», asegura. Enrique Campos se identifica con el portero Iker Casillas, mientras que Marc Domènech señala que «tengo mi propio estilo y sueño con ser una estrella del fútbol. Además, soy muy rápido».

Seguridad

Desde la última reconversión en 2022 de los parques Wifi y Krekovic, que están en el mismo espacio, la seguridad ha mejorado. La trabajadora social, y coordinadora del proyecto fútbol de barrio, Ana Rodríguez, así lo constata: «Observábamos que se daba un uso inadecuado de los espacios públicos, «conquistados» sobre todo por adultos para su consumo de alcohol o drogas. Así, decidimos desarrollar en el barrio nuestros 7 proyectos en red, en los que colaboran 33 entidades, colegios y asociaciones». De esta forma, para las actividades enmarcadas en la iniciativa deportiva, se reservan unas horas, y cada martes, el campo de Johan Cruyff.

Manolo Campos, padre de Enrique Campos, nació y creció en el barrio del Llevant. Vivió entre «el respeto y la convivencia» de los vecinos, algo que empezaría a cambiar con el arraigo de la multiculturalidad, tan presente actualmente en esta zona de Palma. «Yo jugaba a fútbol en este mismo parque, que antes no se llama Wifi. Esto ha cambiado mucho, pero también a peor. En estos últimos años solo se veía incivismo y era peligroso. Hay peleas a diario. Sin duda, falta presencia policial», lamenta.

Otro padre, Juan Pedro Domènech, reconoce que «cada martes acompaño a mi hijo al campo de fútbol y no le quiero dejar solo porque hay peleas. Gracias a estos proyectos, nos quedamos tranquilos de que tienen reservado el campo del Johan Cruyff para que nuestros hijos jueguen con respeto». Desde la asociación de vecinos Nou Llevant también reconocen que hay falta de policías de barrio que patrullen durante el día y la noche el parque, que se ha convertido en el epicentro de las peleas entre diferentes etnias.

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