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Néstor Guerra: «La Inteligencia Artificial amplifica nuestras capacidades y aumenta nuestra productividad»

El experto en innovación corporativa da este jueves una charla en el Edifici de Sa Riera organizada por el Institut de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, UIB-CSIC)

Néstor Guerra, experto en innovación empresarial | Redacción Local

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Néstor Guerra, ingeniero de telecomunicaciones, es emprendedor, mentor y profesor experto en innovación corporativa. Este jueves da una conferencia en el Edifici de Sa Riera titulada «Próximos avances de la IA generativa ¿Más humana que los humanos?»

¿Cuáles son esos avances que vienen?
Son avances muy interesantes que van a crear revuelo, relacionados con vídeo y música cada vez de mejor calidad y también con los llamados «agentes inteligentes», que es el siguiente paso de los modelos de lenguaje.

¿Será la IA más humana que los humanos? ¿Puede llegar a tener conciencia?
Una investigación de Stanford sobre los agentes GPT ya ha revelado comportamientos que parecían ser más humanos que los propios humanos que interaccionaban en la investigación. Actualmente no existe ningún modelo conocido que muestre indicadores de conciencia en la IA, pero se está investigando de una manera rigurosa para definir las características de la conciencia humana y ver si algún modelo de lenguaje las puede tener. Lo veo más un tema a largo plazo.

Uno de sus fundadores advierte de los peligros de la IA. Geofrey Hinton dice que «es difícil evitar que los malos la utilicen para cosas malas». ¿Debemos tenerle miedo a la IA generativa?
Lo de Hinton no es nuevo. Tenemos muy vigente el ejemplo de Oppenheimer, de cuya vida se acaba de estrenar una película, que pasó de creador a detractor de la bomba atómica. Toda tecnologia es neutra, pero la intención humana puede ser buena o mala. Por eso, un buen conocimiento y una buena regulación siempre nos dará mayores beneficios para la sociedad en el uso de la tecnología.

La IA ha generado una llamada «fuerza laboral oculta». Cientos de miles de trabajadores, la mayoría subcontratados con sueldos muy bajos por las grandes empresas tecnológicas en países pobres del hemisferio sur, entrenan a los sistemas de IA etiquetando millones de datos e imágenes para enseñarle como actuar.
Esta «fuerza laboral oculta» no es nueva y ya existía antes de la IA, con los call centers que las multinacionales montaban en la India, o con las muchas personas que daban desarrollo web a seis dólares la página, y es un problema que depende más de la legislación de cada país que de la propia IA.

Si la inteligencia artificial tiene que aprender a medida que se le entrena… ¿Dónde está la inteligencia?
La IA tiene dos fases, una primera de entrenamiento y otra posterior de inferencia, en que, una vez entrenada, ejecuta los conocimientos adquiridos para resolver las preguntas que le haces. Pasa como con cualquier humano, uno nace inteligente, pero es con el tiempo, y una vez entrenado, cuando está en disposición de aportar más a la sociedad. La inteligencia consiste en que que una vez entrenado, el modelo sabe lo que tiene que hacer incluso en nuevos escenarios. Yo le etiqueto miles de sillas, pero si aparece una nueva que no ha visto nunca, él sabrá que es una silla porque ha entendido el concepto.

Se habla de la IA como generadora de empleo, pero también como destructora de puestos de trabajo. ¿Va a destruir más puestos de trabajo de los que va crear o viceversa?
Más que crear o destruir, creo que hemos de hablar de transformar la forma de trabajar. Tenemos el precedente del ordenador personal, posiblemente la mayor y más radical disrupción trasgresora de nuestra actividad laboral. No puedo cuantificar cuántos puestos de trabajo va a destruir y cuántos va a crear, pero sí sé que va a transformar nuestra manera de trabajar y eso es algo que hay que aceptar como parte de la evolución humana.

¿En qué sectores va a crear más puestos de trabajo y en cuáles va a eliminar?
Obviamente, en el desarrollo de software orientado a la inteligencia artificial se van a crear muchos puestos de trabajo. También vendrán nuevas tecnologías relacionadas con el mundo de la salud, de la energía y de los materiales que transformaran nuestra forma de trabajar. En cualquier caso, no deberíamos hacer planteamientos radicales sobre humanización vs. deshumanización. Un ejemplo: las tiendas Amazon Go nacieron sin personas y con todo automatizado. Después de cinco años, Amazon las está cerrando porque se ha dado cuenta que el cliente sigue buscando a la personas a la hora de comprar. El mundo no va a tender a deshumanizar los trabajos, sino a utilizar herramientas tecnológicas para mejorar nuestra forma de trabajar.

¿Las empresas ya están dando prioridad a las habilidades en IA a la hora de contratar personal?
Sí, sin duda. Ahora mismo conviven dos realidades: las empresas que prohíben utilizar modelos de inteligencia artificial en la actividad laboral y otras que están haciendo todo lo contrario incentivando, formando e integrando al personal. Esto es una ola imparable, y no subirse a ella puede ocasionar desventajas competitivas muy importantes.

¿La IA generativa va automatizar las tareas o va a crear más?
Las dos cosas

¿Le encarga usted a los modelos de inteligencia artificial la redacción de sus charlas y webinars?
Por supuesto. Y no solo con charlas y webinars, sino con la parte de consultoría, que es la que me ocupa más tiempo. Ahora mismo me resultaría complicado organizar estructuras e ideas o elaborar un informe sin estos modelos de lenguaje. Pero no nos debe extrañar, es lo que hacemos cuando utilizamos el gmail, el whatsapp, o el office o cualquier tipo de software en nuestra actividad laboral diaria. El Chat GPT se ha puesto de moda ahora, pero los modelos de lenguaje existen desde hace años.

¿La IA va a hacer que todos podamos hacer textos, imágenes y música sin mucho esfuerzo y a coste prácticamente cero?
Claro que sí, ya lo hace. La IA amplifica nuestras capacidades y aumenta nuestra productividad. Pero no es nuevo: Gutenberg contribuyo con la imprenta a alfabetizar el mundo, a difundir el conocimiento y a democratizar la cultura.

¿Y qué va a pasar con la IA y los derechos de autor? ¿Quién tiene los derechos de las obras generadas por una computadora?
Depende del modelo y los derechos de uso. Pero si tu escribes el libro en un ordenador portátil, los derechos son tuyos, no del fabricante del ordenador. De todas maneras, habrá que estar atentos porque la normativa se irá adaptando, sobre todo en temas musicales.

Hay quien asocia el triunfo de la IA al fracaso del esfuerzo personal. ¿Nos va a hacer más vagos, más indolentes, más inmaduros, menos sabios?
Sinceramente, creo que no. La calculadora no nos ha hecho más tontos, sino más capaces. La tecnología nos permite tener más habilidades y creo que jamás en la vida habremos trabajado tanto, de forma tan intensa y con tanta productividad.

¿Cómo vamos a cerrar la brecha entre quienes utilizan aplicaciones como ChatGPT o Midjourney y entre aquellos menos hábiles con las tecnologías?
Es un tema muy importante que me preocupa especialmente. Tenemos que asegurarnos de que la transformación digital vaya a un ritmo homogéneo para toda la población y no haya rezagados. Hemos de evitar brechas que puedan generar problemas sociales y odio hacia las tecnologías. Por eso es importante formar, educar y divulgar, además de regular para que el progreso sea homogéneo.

¿Hay sitio para la paciencia en un futuro dominado será instantáneo?
Se estima que la información que actualmente es capaz de leer una persona equivale a toda la información que era capaz de adquirir un campesino en la Edad Media. Todo va más rápido, pero también es verdad que nunca hemos sido más conscientes ni se ha hablado tanto de la espiritualidad, la motivación y la importancia del silencio, que debemos seguir cultivando. Vamos a vivir cambios fundamentales en los próximos 20 años, pero tenemos una enorme capacidad de adaptabilidad. Creo que estamos en un momento muy bueno del progreso y soy muy optimista de cara al futuro que está por venir.

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