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Final feliz: Laura vuelve a oír gracias a la colaboración ciudadana

La joven ha estado casi una semana sin poder oír, después de que le robasen los implantes cocleares mientras estaba en la playa

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| Palma |

Lo que empezó siendo una semana terrorífica ha acabado en un final feliz. «Ha sido alucinante la reacción de la gente. Me siento muy agradecida», confiesa Laura. El domingo, mientras pasaba el día en la playa de s'Arenal con sus amigas en uno de sus primeros días de vacaciones, le robaron sus implantes cocleares del bolso. No se llevaron ni la cartera, ni el móvil, pero dejaron a Laura sin poder oír nada.

Ese mismo sábado, un vendedor ambulante encontró uno de los implantes en la orilla y se lo entregó a la Policía Local, que se lo devolvió a la familia. «Estaba mojado, con óxido, una especie de líquido naranja, y no funcionaba», rememora la menor. Tras secarlo y limpiarlo, consiguieron al día siguiente que volviera en sí. Laura recuperó la mitad del oído, pero «era muy extraño, porque solo oía de un lado. Me daba miedo quedarme así durante semanas o meses», confiesa. De no encontrar los implantes, tendrían que comprar unos nuevos, de alrededor de 17.700 euros, lo que les llevó el lunes a contar su historia en Ultima Hora y pedir la colaboración ciudadana para dar con el segundo.

A lo largo de la semana, la familia se ha visto abrumada por una ola de solidaridad. Ofrecieron su colaboración los profesores del instituto de Laura, e incluso una mujer de Mallorca y un empresario alemán les propusieron ayudarles económicamente. «Lo que queríamos era encontrar el segundo implante para poder, al menos, repararlo», subraya Jessica Ekmann, madre de Laura. Finalmente, el martes, un responsable del servicio de hamacas de s'Arenal entregó a un encargado de un chiringuito, el segundo implante que había encontrado entre la arena y este último se puso en contacto con la familia a raíz de haber leído la noticia.

La emoción al recuperarlo se disipó de inmediato. Cuando se lo puso, no funcionaba. Aunque ya no tendrían que hacer frente a tal importe, la reparación podía tardar semanas o meses en los que Laura tendría que vivir oyendo a medias. «Lo pusimos en una secadora de aparatos electrónicos y luego lo volvimos a probar y revivió», cuenta la joven, que este viernes ha recuperado, al fin, el oído al completo, poniendo punto final a una historia que acaba con final feliz.

Así son los implantes cocleares de Laura cuando se los quita. Foto: J. Morey.
Colocándose los implantes durante la entrevista, este viernes. Foto: J. Morey.

Laura tiene 14 años, y, aunque de pequeña oía con normalidad, en un momento se quedó sin oído. Gracias a los implantes lleva una vida totalmente común y muy activa: estudia en el IES LLucmajor, es aficionada al baile urbano y le apasionan también los viajes y los idiomas. Habla ni más ni menos que seis: castellano, catalán, sueco, inglés y francés. Aún no tiene claro a qué quiere dedicarse de mayor, pero no descarta estudiar Arquitectura. Sí tiene muy clara una cosa: «Al menos este año no volveré a pisar la playa de s'Arenal», sentencia.

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