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El ocaso de las mercerías

Las emblemáticas Gran Mercería Detalls y Mercería Creativa Amelia cuelgan el cartel de 'Se traspasa' por la jubilación de sus propietarias

Amelia Miró baja la persiana de su negocio por jubilación, la Mercería Creativa Amelia, tras 18 años al frente. | Pere Bota

| | Palma |

Casi podrían declararse una especie en extinción. Las mercerías de Palma van cayendo como fichas de dominó. Después de Es Botó Italià, en la calle Ample de la Mercè, ahora es el turno de la Gran Mercería Detalls, en Blanquerna, y la Mercería Creativa Amelia, en Pere Garau. Sus propietarias se jubilan y, en breve, dejarán vacíos sus locales. Son tiempos de liquidación para la gran cantidad de género que han acumulado durante décadas.

«Abrí el 16 de mayo de 1988», cuenta Àngels Viada, que decidió emprender con 33 años junto a su marido. «Quería ser independiente y he hecho buenas amigas en Blanquerna». En estas tres décadas ha visto la transformación de la calle y el paso de una calle transitada por los coches a ser una vía peatonal.

Àngels Viada se despide de su clientela tras 33 años. FOTO: Jaume Morey

«Me he desvivido por mis clientas, hacía lo que hiciera falta para que a ellas no les faltara de nada», cuenta esta empresaria, que presume de que le han traído pedidos desde Barcelona o Valencia en avión para que sus clientas lo tuvieran al día siguiente. Más efectividad que Amazon en tiempos analógicos.

Ahora está vendiendo a toda prisa el género que le queda en las estanterías, a la espera de que una nueva hornada de merceros coja el relevo. Pero se hacen desear: «Tengo mucha clientela, desde señoras de más de 80, hasta gente de mediana edad y jóvenes aficionadas a la costura», revela Viada.

En la parte trasera hay un taller de costura y patchwork, que seguirá en activo después del cierre de la tienda, y en el que Viada ha dado rienda a sus conocimientos. No en vano, ella ha sido delineante. «Somos la única mercería del barrio y llevo un año de jubilación activa, a ver si consigo traspasar la tienda. La verdad es que por 20.000 euros cedería el testigo», confiesa.

Àngels Viada, con su equipo de la Gran Mercería Detalls. FOTO: J.Morey

Punto de encuentro

Estos son días de mucho trabajo, de despedidas y de alguna que otra lágrima para Amelia Miró. Y eso que no echará el cierre de su negocio, en Pere Garau, hasta el próximo 31 de diciembre.

Tras 18 años en la calle Pi i Maragall, la Mercería Creativa Amelia se despide de su clientela por una merecida jubilación: «Quiero pasar más tiempo con mis hijas. con mis nietas y viajar con mi marido», explica Amelia, mientras atiende a curiosos, expertos en adquirir gangas y clientes fieles que no dejan de alabar el trabajo y el cariño de la propietaria.

Amelia Miró, delante de su tienda. FOTO: P. Bota

Es el caso Ana de Luna, que asegura que el cierre de esta mercería deja huérfanos a muchos entusiastas del patchwork y la costura: «¿A dónde vamos a ir ahora? –se pregunta–. Aquí no solo compramos, esta mercería es un espacio de reunión en el que sacar fuera toda nuestra creatividad, hablamos de nuestras cosas...», confiesa Ana.

Ana de Luna, Amelia Miró, Kety Heredia y María Rita, en la Mercería Creativa Amelia, que echa el cierre tras 18 años. FOTO: Pere Bota

De los bordados al patchwork, la costura o la lana, Amelia ha tocado todos los estilos. Ahora, a la espera de que aparezca un comprador que quiera quedarse con el negocio, apura estos dos meses para vender todo el género que queda en su tienda. «Ojalá aparezca alguien que quiera continuar con esta tradición. Pere Garau se lo agradecerá».

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