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El Bisbat reorganiza sus colegios y nombra a un nuevo director general

Desde la izquierda, Joan Moll, el cesado Tomeu Martínez, el vicario Miquel Gual y Antoni Salvà. | Pere Bota

| Palma |

El Bisbat ha reorganizado sus colegios diocesanos (un total de once) y ha nombrado a un nuevo director general de la fundación que los rige, recayendo la designación en José Julián Villar, que sustituye a Pilar Fortuny siete meses después de que ésta fuera cesada por unanimidad del patronato de la institución episcopal.

La Fundació Col·legis Diocesans ha extinguido la relación laboral con Bartomeu Martínez, hasta ahora director de los colegios Santa Maria y La Immaculada, de Palma, y de Monti-sion, de Pollença. Al parecer, la fundación estaba bastante descontenta y cuestionaba la gestión de Martínez, especialmente su política de contrataciones. A Bartomeu Martínez le sustituye Bartomeu Adrover, quien fue director de Bachillerato de Sant Josep Obrer.

Por su parte, Antoni Salvà no ha querido renovar su mandato de cuatro años como director del grupo de colegios diocesanos más importante: Sant Josep Obrer y su Escoleta, Escola de Música y Corpus Christi. El nuevo director de este grupo es Joan Moll, que hasta ahora ha sido el secretario de la fundación. Moll ha ejercido como profesor de Religión en la enseñanza pública y en la concertada.

Andreu Mir y Magdalena Gomila continuarán con sus responsabilidades actuales como directores del resto de colegios diocesanos. El primero, como responsable de Sant Pere, Santa Magdalena Sofía y Fra Joan Ballester (Campos), y la segunda, como directora de Sant Antoni Abat (Son Ferriol) y Bisbe Verger (Santanyí).

Finalmente, Inmaculada Paredes ha asumido la secretaría general de la fundación en sustitución del ya citado Joan Moll por su incorporación al grupo de Sant Josep Obrer.
Paredes ya fue secretaria económica de la fundación cuando Pilar Fortuny estaba al frente de la misma.

Inestabilidad

Desde que el Bisbat creó la Fundació Col·legis Diocesans para mejorar la gestión de sus centros docentes, la nota predominante ha sido la inestabilidad. El máximo responsable es Miquel Gual, como vicario episcopal para la Educació i els Col·legis Diocesans. A mediados del año pasado se nombró a Pilar Fortuny como directora general de la fundación, pero sólo duró cuatro meses por enfrentamientos y desacuerdos con los directores de los centros. La fundación ha estado siete meses sin un director general hasta que la entidad ha optado por el nombramiento de Villar.

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