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El proyecto de la Ópera que Calatrava no pudo mostrar en 2007

El estudio de arquitectura de Calatrava realizó un montaje fotografico con la incorporación del edificio de la Opera en medio de la Badia de Palma. | ultimahora.es

| Palma de Mallorca |

Cuatro años después, Santiago Calatrava puede mostrar el proyecto de la Ópera que le encargó Jaume Matas, que incluía la reforma del Moll Vell de Palma y la rehabilitación del Passeig Marítim. Calatrava debía presentar públicamente el proyecto poco antes de la campaña electoral de 2007. El mismo día que Calatrava aterrizaba en Son Sant Joan, la Junta Electoral prohibía la presentación pública del proyecto. La denuncia había sido presentada por el PSOE, que al llegar al poder no se preocupó por conocer el proyecto adquirido por la Administración y envió la maqueta a un almacén.

Han tenido que pasar cuatro años para que Calatrava haya podido mostrar ante el juez José Castro los detalles de su proyecto. Ultima Hora ha tenido acceso a las acuarelas, planos de arquitectura e ingeniería, y vídeos realizados por el estudio de Calatrava. El arquitecto valenciano dibujó bocetos sobre cómo tenía que ser la Opera de la Badia de Palma. Cuatro años después, Calatrava tiene que demostrar ante la Justicia el excelente trabajo realizado y que, por un cambio de gobierno, quedó silenciado y oculto, no viendo la luz hasta ahora.


El auditorio

El edificio de la Ópera era solo la guinda de un macroproyecto urbanístico que Calatrava diseñó para la fachada marítima. El carácter del edificio se logra, básicamente, gracias a su ubicación flotante y en solitario al final de un ambicioso desarrollo urbano de ocio y recreo en el Moll Vell.

La Ópera constaba de una cubierta móvil, que permitía diferentes configuraciones del auditorio en función del evento artístico y la climatología. Además de actuaciones operísticas, el edificio diseñado por Calatrava hubiese permitido la celebración de conciertos y espectáculos al aire libre, similares a los que se organizan en el Arena de la ciudad italiana de Verona.

Junto al auditorio principal, Calatrava diseñó un segundo escenario de menor tamaño, así como todos los espacios auxiliares necesarios.

Calatrava diseñó una pequeña escultura que debía flotar sobre el lago Lucerna, pero esta obra nunca llegó a ejecutarse. Años más tarde, el arquitecto valenciano utilizó esta escultura como referente para el diseño de la Ópera de Palma. A Calatrava le gusta trabajar la escultura arquitectónica, una constante en la obra del valenciano, tal y como puede constatarse en proyectos como el Turning Torso en Malmo, la estación de tren de Lyon o el Path Station en Nueva York. Calatrava ha llamado a esta forma de trabajar sus proyectos «transgresión de la escala».

Revitalización

El proyecto de Calatrava tenía por objeto la revitalización de la Badia de Palma, situando la Ópera a una distancia equidistante de la Seo y Bellver. El máster plan que ideó Calatrava suponía eliminar el tráfico que circula actualmente delante de la Seo. El objetivo del arquitecto valenciano era que la catedral pudiese reflejarse en el mar y recuperar la configuración original de la ciudad en la Edad Media.

Calatrava quería construir un túnel de bajo el mar, que hubiese supuesto la conexión entre la ciudad y el Moll Vell.
Tras varios meses de trabajo, la obra de Calatrava se plasmó en un vídeo de realidad virtual, una presentación en «power point» y dos grandes maquetas. Precisamente, una de las maquetas todavía está en Palma. La segunda fue retirada por Santiago Calatrava ya que el almacenista que la conservaba pretendía desprenderse de ella.

El Govern ya no tenía ningún interés en la maqueta de la Ópera encargada por Jaume Matas y previsiblemente hubiese acabado en un contenedor de basura si Calatrava no llega a reclamarla. La maqueta regresó al estudio de Calatrava en Suiza.

El arquitecto valenciano entendió que la ordenación del Moll Vell y de la Badia de Palma era perfectamente viable desde el punto de vista urbanístico.

La gran ventaja era el ahorro económico que suponía que los terrenos fuesen públicos, lo cual facilitaría a las distintas administraciones.

Además, Calatrava estaba convencido de que la creación de oferta hotelera en el actual Moll Vell, equipamientos comerciales, de ocio y de recreo hubiesen permitido generar ingresos para impulsar el proyecto de la Ópera sin que fuese muy gravoso para las arcas públicas. El proyecto de Calatrava llegó en un momento en que la reordenación de la Badia de Palma se encontraba abandonada en un cajón desde hacía tiempo.

Cuando Santiago Calatrava entregó el anteproyecto al Govern, el arquitecto entendió que había cumplido con creces el encargo que le había hecho Jaume Matas. La propuesta era sensible al valor patrimonial, histórico y cultural de la Badia de Palma, además de eliminar impactos negativos como el actual Moll Vell. Calatrava había ejecutado algo más que un anteproyecto.

Calatrava dio mucha importancia a los dibujos de la Ópera. A título de ejemplo, el concepto de Utzon para la Opera de Sidney es considerado casi universalmente como un diseño único.

A partir de las acuarelas de Calatrava, tomarían forma y vida los dibujos, los planos de arquitectura y las animaciones de realidad virtual.

El proyecto en el que trabajó Santiago Calatrava y que le encargó Jaume Matas, que conoció al arquitecto valenciano, era muy claro: además de construir una obra emblemática en medio de la Badia, el objetivo era convertir a Palma en destino turístico los 365 días del año.

La Ópera de Palma pretendía ser un icono para la capital mallorquina comparable a la Ópera House de Sidney.

Sin embargo, las elecciones se toparon con la gran idea arquitectónica de Calatrava. Matas anunció el encargo realizado al arquitecto exactamente un mes antes de las elecciones. El ex president del Govern explicó que el objetivo era potenciar el turismo en Palma, sobre todo durante los meses de invierno, y que la obra se haría la siguiente legislatura.

Denuncia electoral

Sin embargo, una denuncia del PSOE ante la Junta Electoral evitó que Calatrava pudiese explicar su proyecto en Palma. Cuando Calatrava estaba llegando a la isla se le comunicó la imposibilidad de presentar la Ópera.

Cuando Francesc Antich llegó a la Presidència del Govern comunicó que la Ópera nunca se haría. De hecho, la maqueta, que se encontraba en el Consolat de Mar, fue enviada a un almacén.

Tres años y medio después, el juez Castro decidió incorporar el encargo de la Opera como una pieza separada de la investigación del 'caso Palma Arena'.

El pasado 12 de febrero, Calatrava compareció ante el juez Castro para declarar por el encargo que le había hecho cuatro años antes Jaume Matas.

Ese día, el arquitecto Santiago Calatrava acreditó que el anteproyecto para construir un palacio de la Ópera en Palma por encargo de Matas se hizo y que fue entregado al Govern.

El arquitecto e ingeniero valenciano percibió 1,2 millones de euros por ese encargo realizado por el presidente del Govern, Jaume Matas, en la anterior legislatura, reduciendo sus honorarios habituales en aras de la ilusión puesta en este proyecto. Es decir, aceptó rebajar sus emolumentos con el objetivo de satisfacer los deseos de Matas.

El arquitecto valenciano se había involucrado en el proyecto de tal manera que en febrero de 2007 llegó a recorrer toda la zona para realizar estudios topográficos y esbozar sus ideas.

En abril de ese año, el Govern le adjudicó de manera directa la construcción de un centro de artes escénicas, por el que cobró un millón de euros, así como 120.000 euros más por dos maquetas y 80.000 euros por un vídeo.

Finalmente, la Fiscalía no solicitó ninguna medida cautelar para el arquitecto, mientras reclamó una fianza civil para Matas y Francesc Fiol, ex conseller de Cultura, por 1,6 millones de euros.

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