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Cierre de los aeropuertos por una huelga encubierta de controladores

Socías y Antich critican a los controladores aéreos y piden consenso político

El delegado del Gobierno, el president del Govern y el vicepresidente del Consell posaron con los siete deportistas que leyeron artículos de la Constitución. | M. À. Cañellas

| Palma de Mallorca |

Los controladores aéreos y el paro que han realizado este puente fueron ayer los protagonistas de la conmemoración del XXXII aniversario de la Constitución española. El delegado del Gobierno en Balears, Ramon Socías, recordó que la Carta Magna permite la libertad de expresión, aunque advirtió que «lo que no tiene cabida son aquellos que despreciando a sus conciudadanos quieren hacer chantaje al Estado de Derecho, que defendiendo intereses personales y corporativos son capaces de parar a un país cogiendo a los ciudadanos como rehenes, pasando por encima de cualquier norma y ordenamiento jurídico». En su opinión, «con actuaciones salvajes como las de este puente, hay gente que ha perdido el honor».

El presidente del Govern, Francesc Antich, también se mostró muy crítico con la huelga encubierta que han realizado los controladores aéreos, y la calificó de «chantaje inadmisible». El jefe del Ejecutivo destacó que «han sido los instrumentos del Estado, que emanan de la Constitución, los que han podido normalizar una circunstancia de grave perjuicio para los intereses generales que han afectado, de manera injusta, a centenares de miles de personas y al conjunto de la economía del país».

Socías y Antich también reclamaron en sus intervenciones consenso político. «Hemos de ser capaces de seguir llegando a consensos, que en la situación actual de crisis son más necesarios que nunca», manifestó el delegado del Gobierno. Además, se mostró crítico con los políticos de las Islas por los casos de corrupción que han protagonizado en los últimos años. En su opinión, «sobramos muchos políticos y hace falta altura de miras». Por ello, instó a la clase política a «que nos dejemos de «mirar el ombligo y comencemos a mirar a los ojos de los ciudadanos», ya que «ven boca abiertos como nos tiramos los trastos por la cabeza y no es posible que lleguemos a acuerdos» en temas tan importantes como el sistema educativo, mantener el Estado de Bienestar y la supervivencia de las pensiones.

Intereses particulares

Frente a las personas que buscan intereses particulares, Socías puso como ejemplo a los que buscan el interés general y recordó a los dos guardias civiles, Diego y Carlos, asesinados el verano de 2009 por ETA en Palmanova; así como a Alejandro, el bombero que ha fallecido este año en acto de servicio; y Kiko, guardia civil que murió en un accidente.

El delegado del Gobierno también criticó a los «a los que buscan beneficios electorales con problemas que no son tal» creando «polémicas lingüísticas», en clara alusión al presidente del PP, José Ramón Bauzá. «La lengua ha de ser un vehículo de comunicación y nunca de confrontación», espetó Socías, para quien la sociedad no puede permitirse «discriminaciones, ni persecuciones, pero tampoco de ninguna manera pasos atrás».

Bauzá aseguró que no se había sentido protagonista, ya que «hoy (ayer para el lector) la protagonista es la Constitución, pero nos ha sorprendido que quieran buscar consenso desde la crítica». «En lugar de venir a un acto institucional hemos venido a uno electoral», aseveró el presidente del PP, que calificó de «discurso electoral» el de Socías.

Compromiso

Por su parte, el president del Govern reafirmó su compromiso personal «en participar en la erradicación de cierta manera de entender la política y que nos ha llevado a una situación conflictiva». También se comprometió a «excluir del debate aquella forma tan indigna de hacer política del que desea que las cosas vayan mal para el país porque entonces irán bien para ellos, debido a que sacarán tajada electoral de los descontentos. En definitiva, a sustituir la cultura de la confrontación apriorística por la de la colaboración leal».

Tanto Antich como Socías lamentaron que los políticos se hayan convertido en uno de los principales motivos de preocupación para los ciudadanos. «No puede ser que, 32 años después (de la aprobación de la Constitución), en las encuestas los políticos aparezcan como el segundo o tercer problema del país». El jefe del Ejecutivo autonómico también hizo referencia a un estudio sobre la opinión de los jóvenes que «calificaba a la clase política, a los medios de comunicación y otras instituciones de decepcionante».

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