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El número de plazas turísticas ha bajado en tres años en Mallorca en 1.714 camas

El decrecimiento de la oferta hotelera contrasta con el alza del turismo residencial, que en el período 2000-2004 creció un 28%

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La evolución de la oferta de alojamiento turístico reglado entre el 1 de junio de 2003 y 31 de diciembre de 2006, bajó en Mallorca en 1.714 camas, al contabilizarse el alta de 1.696 plazas y la baja de 2.420, según datos de la Conselleria de Turisme.

Al mismo tiempo, mientras la oferta reglada turística en la Isla no crece, el turismo residencial (acumulado 2000-2004) ha aumentado un 28 por ciento (ver gráfico adjunto), generando ello cierta distorsión en el impacto de la oferta de alojamiento no reglada sobre la oferta turística reglada.

Este decrecimiento, provocado en parte por la política de contención turística aplicada a finales de los años 90, que ha dimensionado el crecimiento de plazas turísticas en Mallorca y resto de islas, ha conllevado en dicho período de análisis una política de rehabilitación y mejora de la planta hotelera, que en opinión del Govern, «se queda corta».

Curiosamente, esta estrategia turística en Balears está siendo copiada o analizada por otros destinos vacacionales españoles, caso de Canarias, para evitar que siga creciendo la oferta de alojamiento turístico, tras sufrir crecimientos de hasta un 10 y 15% anuales.

El problema que se plantea ahora, según el director general de Ordenación Turística, Josep Aloy, «es que en la próxima legislatura se tiene que apostar por una mejora global de la oferta y la implantación de productos hoteleros nuevos y diferenciadores. Hay que regenerar la planta hotelera de Mallorca y resto de las islas, porque este decrecimiento de la oferta es negativo. Hemos sido la única comunidad autónoma española en donde no ha crecido la planta turística en los últimos cuatro años».

La Conselleria de Turisme indica que hay que dar cabida al crecimiento de más plazas turísticas, «siempre manteniendo un control de la oferta, porque ello permitiría mejorar la competitividad y adaptarse a la nueva demanda vacacional que impera en Europa. Somos un destino turístico líder, pero debemos crecer turísticamente en oferta de calidad y contar con una planta de alojamiento inmersa en un plan de actuación permanente y mejora de calidad de servicios, tal y como lo exige la propia Ley General Turística».

Aloy entiende que hay dos limitaciones en las Islas para poder crecer en oferta turística nueva: «La amortización de los nuevos productos hoteleros será más lenta, porque la rentabilidad, con la competencia que hay, no es la misma que hace años. Y a esto, hay que sumar, el hecho de que no hay suelo para construir hoteles, de ahí que las instituciones políticas y con competencias en materia urbanística (CIM y ayuntamientos) deberían de actuar con valentía para desarrollar las áreas urbanísticas de reconversión, porque para el tejido productivo de Balears es negativo esta tendencia de decrecimiento de la oferta de alojamiento turística y vacacional».

La puesta en marcha del plan de diversificación y los nuevos productos hoteleros son, en consecuencia, «fundamentales».

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