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Alejandre Sintes dice que su libro es «una suma de reencuentros»

El ex jefe del Estado Mayor del Ejército y escritor presenta su obra en el Centro de Historia Militar

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El ex jefe del Estado Mayor del Ejército, escritor y presidente de la Fundación Isla del Rey de Menorca, general de ejército Luis Alejandre Sintes, definió su libro «La guerra de la Conchinchina» (Cuando los españoles conquistaron Vietnam), que anoche presentó en el patio del claustro del Centro de Historia y Cultura Militar de Balears, como «una suma de reencuentros». Por ello, en su exposición, citó reencuentros con la historia, la geografía y también, humanos. En este último apartado dedicó varios minutos a glosar la figura del ex capitán general de Balears, el general Carlos Palanca, que desempeñó un papel clave en las relaciones que mantuvieron España y Francia tras desembarcar de forma conjunta en la bahía asiática, que fue la misma donde muchos años más tarde (marzo de 1965) lo hicieran los estadounidenses para iniciar la guerra de Vietnam.

El militar menorquín también mencionó que en su libro «hay reencuentros con la historia», y especialmente uno, que calificó de «emocionante, porque nos afecta a nosotros», dijo. «Los españoles (como relata en un capítulo) salen de Vietnam desde Conchinchina en abril de 1863. Y salen de uno de los pueblos locales, donde más tarde salvarían muchas vidas humanas unos veinte médicos españoles», explicó.

¿Cómo llegaron esos médicos a esas remotas latitudes? Alejandre Sintes recordó que el presidente de Estados Unidos en la década de los sesenta Lyndon B. Johnson presiona en esos años al presidente español (el general Franco) para que participe como aliado, como coalición en la guerra contra el comunismo de entonces en el sudoeste asiático. «Franco 'torea' al presidente Johnson y finalmente accede a cooperar con una fórmula que se utiliza muchas veces, que es la misma que yo me encontré con Alemania en el conflicto de Centro América (Nicaragua), que es no enviar un contingente militar, sino a médicos militares. Y allí aparece, de la mano de un joven diplomático llamado Máximo Cajal, los facultativos que aguantaron allí todo el tiempo, al igual que los habían hecho muchos años antes compañeros de profesión. En resumen, la historia se presta muchas veces a estos reencuentros que no dejan de ser entrañables cuando los quiere vivirlos o conocerlos», dijo el ex jefe del Estado Mayor del Ejército.

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