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«Las grandes multitudes no van conmigo»

Ibáñez Serrador viene a la Isla a ver a su hijo y a su nieta

Chicho Ibáñez Serrador llegó ayer muy contento y sin compañía a Mallorca con la intención de visitar a su nieta y a su hijo, que viven en Andratx. «Es un lugar muy bonito, la verdad es que me gusta venir. En la Isla hay rincones maravillosos, no me extraña nada que venga tanto turista y que el aeropuerto esté tan lleno de gente», afirmó.

El realizador comentó que tenía muchas ganas de ver a su nieta, ya que es una niña estupenda y muy pequeña, tan sólo tiene tres meses. «Me río mucho con ella, los niños alegran la vida y es una de las mejores cosas que te pueden pasar. Ser abuelo es muy gratificante y muy reconfortante». Al mismo tiempo que contaba todas estas cosas se le veía muy orgulloso de su nieta.

Tras preguntarle si le motivaba la idea de asistir a la Copa del Rey, nos contó que ni se le había pasado por la cabeza: «No me gustan los lugares con mucha gente porque me agobian. En realidad no puedes ver a nadie, no puedes caminar tranquilo, ves a mucha gente y al mismo tiempo, no estás con ninguna persona. A mí las grandes multitudes no me van. Y siempre rehuyo todos los actos sociales si puedo hacerlo y, si no queda más remedio, intento asistir de la mejor forma, pero eso sí, en cuanto acaban me voy corriendo». «Por ese motivo en verano siempre me quedo en Madrid, ya que no hay mucha gente en la capital y se está muy tranquilo». Sólo ha venido para pasar un día, pero a finales de agosto volverá para pasar más días, cosa que no hace desde hace siete años, aunque eso no implica que no haya venido de vez en cuando a la Isla, en un viaje relámpago como éste, para ver a su hijo, con el que tiene un trato muy continuado y sincero.

Admiración
Por otra parte, salió el tema de su padre, por el que siempre ha sentido una gran admiración, respeto y agradecimiento. Su padre falleció hace unos pocos meses y esto se le ha hecho un poco cuesta arriba, como es natural. «Durante estos días, recuerdo mucho a mi padre, era una persona muy valiosa y la quería mucho». Y es que, la verdad, un padre es una figura muy importante para un hijo, porque lo da todo. «Ahora mismo, el hecho de venir a ver a mi nieta también me anima mucho y me hace feliz. De esta manera se me olvida un poco la muerte de mi padre, aunque al tratarse de un ser querido es un poco difícil», añadió.

Respecto a sus planes profesionales de futuro, se encuentra en una buena racha y con ganas de hacer muchas cosas. Parece muy ilusionado por cómo lo cuenta. En septiembre empezará una serie que tiene por título 'Películas para no dormir' y el primer capítulo lo rodará Àlex de la Iglesia. Se le ve muy emocionado con este proyecto, en el que ha puesto mucho empeño y al que ha dedicado muchas horas de trabajo.

Chicho Ibáñez ya vino a la Isla el pasado mes de marzo, con motivo de la inauguración de la tienda de ropa de su hijo Alejandro en la calle Olmos. Ya anunció que pasaría, si no todo, sí parte del verano en la Isla; algo que, según sus propias palabras, «me hacía mucha ilusión». Además, dijo que, con el tiempo, «posiblemente me quedaré a vivir en la Isla. Aquí está mi hijo y mi nieta».

En marzo también adelantó que estaba rodando una película que con toda probabilidad veremos pronto en la pantalla. El realizador no quiso declarar nada sobre el cese del programa de Televisión Española «Un, dos, tres» que, pese a las esperanzas depositadas en su regreso, el emblemático programa no funcionó. Sin embargo, al principio este programa tuvo mucha audiencia y Chicho comentaba: «Nos consta que desde que hemos comenzado esta nueva etapa, en los colegios se están leyendo muchos de los libros que proponemos en el programa. A los niños de 8 años no se les puede pedir que lean «La Celestina» o «El Quijote», sino más bien debe iniciárseles a la lectura con libros entretenidos, de aventuras».

Chicho estuvo muy cordial, atento y simpático a todas las preguntas que se le hicieron y mostró la máxima colaboración en responder a todas nuestras cuestiones, al tiempo que esperaba a que vinieran a recogerle. Acabó despidiéndose muy sonriente y dijo: «Hace un calor espantoso, pero esa razón no será suficiente para no venir unos días en agosto para pasar más tiempo de mi nieta, y no con este viaje relámpago que casi no voy a poder disfrutar».

Marieta Pineda (texto y foto)

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