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Editorial

Un Primero de Mayo contra el terror

Este año el Primero de Mayo tendrá un tono diferente, marcado por la proximidad de los sucesos del 11-M, que nos ha dejado el alma de luto. Sindicatos y ciudadanos recordarán hoy a las víctimas, trabajadores en su mayoría, en las manifestaciones convocadas en todo el país, y aprovecharán la ocasión para reconocer la labor impagable de quienes ayudaron a los afectados en los primeros momentos.

Pero en un día como éste no podían dejarse de lado los asuntos que tradicionalmente animan las pancartas y proclamas del 1 de Mayo: el pleno empleo, la Europa social y el bienestar económico.

Siguen siendo éstas asignaturas pendientes en un país que arrastra secularmente unas cifras de paro escandalosas y un aumento de precios todavía sin contener a pesar de las mejorías de los últimos años. La distancia en bienestar que nos separa de Europa sigue ahí, aunque es cierto que se ha rebajado levemente gracias el crecimiento económico que vivimos desde hace poco y a la crisis que sufren algunos países del viejo continente.

Temporalidad, salarios mínimos y precariedad siguen siendo los problemas más acuciantes del trabajador de hoy, déficits que afectan especialmente a mujeres y jóvenes. La elevadísima siniestralidad laboral que se registra en nuestra Comunitat es consecuencia directa de la inestabilidad de los empleos y la escasa formación de los trabajadores, otro hándicap que hay que superar.

Ahora, además, se materializa la ampliación de la Unión Europea a 25 países, una ocasión que los sindicatos celebran a pesar de que conllevará algunos inconvenientes para nuestro país en materia de competitividad. Son asuntos que se reivindican año tras año y que hoy, todavía, no encuentran solución.

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