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Editorial

Los últimos de la lista

No es un dato nuevo pero es de una capital importancia para el desarrollo de una sociedad: Balears es la comunidad autónoma con menos universitarios por cada cien habitantes de 18 a 22 años. Desde hace años, nuestras islas, acostumbradas a liderar otras estadísticas -aquéllas que reflejan la riqueza económica- ocupan el último lugar en eranking estatal de universitarios por población. La media nacional se sitúa en torno al 45,60% mientras que en Balears el porcentaje es del 24,95%, exactamente la mitad del índice europeo, que es del 50%. Este delatador dato se corresponde con otro igualmente grave y también sabido: somos la comunidad autónoma con mayor índice de fracaso escolar, es decir, de alumnos que no finalizan sus estudios.

La explicación, en una primera lectura, parece evidente. Los jóvenes encuentran en el sector de servicios, y especialmente en el turístico, abundantes puestos de trabajo bien remunerados en los que no se precisa ninguna formación de grado superior. ¿Para qué estudiar si hay tantas oportunidades de trabajo al alcance de la mano? Es un dinero más o menos fácil en puestos obviamente sin ninguna cualificación. Mientras la sociedad y sus gobernantes no sepan dar una respuesta convincente a esta pregunta, nuestras islas seguirán a la cabeza en empobrecimiento intelectual. Es obligado reflexionar acerca de nuestro modelo de sociedad, una sociedad, no lo olvidemos, enriquecida gracias al turismo.

Las grandes fortunas surgidas en los años deboom turístico las forjaron empresarios que no pasaron por las universidades. ¿Sigue vigente este modelo? Por otro lado se impone replantearse la oferta que propone la Universitat de les Illes Balears. Es cierto que se han ido incorporando nuevas carreras, pero no cabe duda de que hay que profundizar en este camino, para ofrecer nuevos estudios que se correspondan con las necesidades de una sociedad moderna, sin olvidar que en una universidad no sólo hay que buscar una salida profesional sino también una formación cultural, no imprescindible pero sí muy deseable para el desarrollo integral de los ciudadanos.

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