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«A los alemanes de los 'kegel klub' no les gusta el euro»

Manolo lo sabe porque se pasa casi todo el día con ellos

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La calle, sin duda, es la mejor fuente de información. (Se lo dice quien se pasa prácticamente todo el día en ella). Y la calle, concretamente cualquier calle de la zona alemana de la Platja de Palma, así como los germanos que a diario deambulan por ella, vienen a ser como un libro abierto del que el popular Manolo, no el del bombo, pero sí el de la pelota "el que los domingos ven en Son Moix haciendo malabarismos con ella" ha sacado sus conclusiones en cuanto a turismo alemán de paquete o de 'kegel klub', pues entre semana vive de él gracias a sus malabarismos balompédicos sumado a algún que otro truquillo de magia más viejo que el andar pero que les hace gracia.

A Manolo nos lo encontramos en uno de sus escenarios preferidos: el Mega Park. Entre alemanes que celebran la Oktoberfest, nos dice que «lo que insinuó el conseller de Turisme, de que no se quiere a los alemanes "si no lo dijo así textualmente se ha tergiversado y muchos creen que dijo eso, matiza" ha influido negativamente, así como la crisis que está viviendo este país, que también han aparecido otros destinos más baratos, o que les interesa más, y sobre todo el euro, ha hecho que vengan menos que otros años».

«Y lo digo por experiencia, eh "añade". Porque a diario estoy con ellos, hablo con ellos y veo cómo reaccionan. Mira, hace un año, cuando funcionaba la peseta, me sacaba una moneda de veinte duros de un bolsillo, la lanzaba al aire, y de un taconazo la mandaba al interior de la boina que sostenía con la otra mano. Aparte de que me aplaudían, algunos me daban hasta mil pesetas, y lo hacían con desprecio, no hacia mí, sino al dinero. ¿Por qué? Pues porque venían aquí, cambiaban mil marcos y les daban ochenta y cuatro mil pesetas, ¡mucho! comparado con ahora, cuando un euro es un euro, aquí y en Alemania», explica.

«Así que ahora hago lo mismo con un euro: al aire, taconazo y al sombrero. ¿Y qué me dan? A veces ni siquiera me aplauden. Y si les hago un juego de magia, lo mismo. Y... bueno, pues si hablas con los camareros, pregúntales cuánto se llevaban antes de propinas y cuánto se llevan ahora», dice. «Por otra parte, el año pasado "y en los anteriores también", por precaución sobre todo, solían cambiar más dinero del que gastaban, con lo cual en el cambio España ganaba, pues mucho del dinero cambiado no lo recambiaban cuando se iban», recuerda.

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