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De Ca na Grina al hotel San Diego

La familia Canals pasa por ser considerada como la auténtica pionera del turismo en la Isla

Los Canals han hecho historia en el mundo de la hostelería.

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Se instalaron el primero de mayo de 1949 en el Café y Fonda Ca na Grina. Andreu Canals había cerrado el negocio de bicicletas y herrería en su pueblo natal, Santa Maria, por no saberlo llevar. Y es que antes, Andreu sólo había hecho que correr en bicicleta. Era ciclista, ¿saben? patrocinado por el RCD Español; corría en cuanta vuelta se organizaba en España, hasta que un buen día, su gran rival, Cañardo, que militaba en las filas del club ciclista sostenido por el Barça, lo fichó, «sin dejar de ser periquito ni balearico, pero ahí, en ese club, puede que ganara algo de dinero "recuerda su hijo, Pedro Canals", que fue con el que montó el negocio en Santa Maria, que al cabo de un año cerró porque las cosas no le fueron bien. ¿Qué hacer a partir de ahí? Pues Andreu estaba casado con Magdalena, también de Santa Maria del Camí, y tenía dos hijos, Pedro y Mateo. ¿Cómo buscarse la vida?.

«Mi padre le pidió al suyo una préstamo de 35.000 pesetas para poder hacerse con el traspaso de Ca na Grina». Con ese dinero se hicieron con ca Na Grina, ubicada más o menos donde ahora se levanta el hotel San Diego. El edificio tenía siete habitaciones, con luz de carburo y sin agua corriente. Los primeros clientes eran guardia civiles, «que pagaban la mitad de la pensión en dinero y la otra mitad con parte de lo que conseguían a través del racionamiento: aceite, patatas, etc., que nos venía muy bien "dice Pedro Canals, mientras su madre, Magdalena, asiente". Y en verano venían los veraneantes, gentes de Palma y Llucmajor, con lo cual nos veíamos obligados a cambiar el chip... y la habitación, pues si en invierno mi hermano y yo dormíamos en el primer piso, en verano lo hacíamos en el sótano. ¿Que cuánto cobrábamos? Por la pensión completa 15 ó 20 pesetas. Eran tiempos que no había alcantarillado, ni teléfono: en realidad no había prácticamente de nada en cuanto a infraestrustura».

En 1956, Andreu Canals abrió «cerquita de la pensión» el hotel Solimar, con 40 camas (en la actualidad tiene 250). «Las camas eran de cemento, sobre el que se colocaba el somier con el colchón. El cabezal también era de cemento. En cuanto al agua caliente, la había siempre y cuando utilizábamos la cocina económica, cuando no, no la había», sigue contando Pedro Canals, a quien su padre, tras haber cumplido los 16 años le nombró director, «con lo cual eliminó un sueldo. Recuerdo que por aquella época facturé la habitación con pensión completa a 45 pesetas por día».

En 1960, los Canals abrieron el hotel San Diego con 30 camas, «y seguíamos manteniendo abierta la pensión Ca na Grina, que con el tiempo se fue convirtiendo en anexo de ambos hoteles, terminando en ser parte de ellos». Hoy, 50 años despues de aquel día, el Fomento de Turismo de Mallorca ha reconocido el esfuerzo de los Canals, que ya son Grupo, concediéndoles la medalla de plata, que Pedro recibió la semana pasada.

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