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Con la llegada de don Juan Carlos, empieza el veraneo real en Mallorca

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Pasados unos minutos de las diez y media de la mañana, el Falcon 400 de la Fuerza Aérea Española se posó sobre la pista de la base aérea de Son Sant Joan. El Rey, que vestía de blazzer, pantalón gris, zapatos marrones, camisa azul y corbata granate, fue recibido a pie del avión por el coronel Moliné, jefe del sector aéreo. Tras el Monarca descendió del reactor el jefe de la Casa del Rey, José Fernando de Almansa.

Don Juan Carlos, que saludó a los medios de comunicación que se encontraban allí, y a Tomás Monserrat con un ¡Hola, Tomás!, se dirigió a donde aguardaban las autoridades, a quienes estrechó la mano, primero al presidente del Govern, Francesc Antich, quien le tomó muy familiarmente por el brazo y, a continuación, a Maximilià Morales, president del Parlament; Catalina Cirer, delegada de Gobierno; Carme Feliu, primera teniente de alcalde y concejal de Cultura de Cort, que asistía en representación del alcalde Fageda, y que, como la delegada, llevaba las gafas de sol colgadas del escote.

También saludó al comandante general de la zona militar de Baleares, Tomás Formentín, al comandante militar de Mallorca y segundo jefe de la zona, Rafael Dávila "que fuera ayudante suyo cuando era teniente coronel", al jefe de Comandancia de la Guardia Civil, Cristóbal Santandreu; al jefe del Sector Naval, Tomás Mendizábal; y al delegado de Defensa en Baleares, Cristóbal Sbert. Por último, estrechó la mano a los jefes de protocolo de las autoridades desplazados a la base aérea.

Durante unos minutos, don Juan Carlos departió con las autoridades de Balears, con quienes comentó lo irregular que está el tiempo, aunque peor está el de Madrid, les dijo. También les habló sobre la presencia de la Guardia Real en el desfile del pasado domingo en París. Tras conversar en un aparte con su chófer y una vez que se hubo despedido de las autoridades, se subió en un coche que él mismo condujo hasta Marivent. Tras abandonar el Rey la base, Francesc Antich señaló que si la Familia Real sigue veraneando en Mallorca «es porque aquí las cosas se hacen bien y porque Balears es una gran tierra».

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