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El Insalud no se personó como acusación particular hasta febrero de 2000

La actual dirección no tuvo constancia del «caso Son Dureta» hasta este año

J.M.R./C.M.C.
El Insalud no se personó como acusación particular en el «caso Son Dureta» hasta febrero de este año cuando hace ya diez años que todo comenzó a raíz de la iniciativa de CC OO.

La cuestión que ahora se plantea es por qué en todo este tiempo transcurrido el Insalud no se había personado como acusación por su cuestión de perjudicada. «Si los directores territoriales no colaboraron suficientemente con la Justicia no soy yo quien tiene que determinarlo, es la Administración de Justicia, pero me parece también de justicia por estas personas que no se ponga en tela de juicio su trabajo si previamente no se ha demostrado. En todo caso desde el punto de vista de oportunidad, no de legalidad, sí parece razonable que se podía haber colaborado de forma más estrecha», dijo Rodrigo de Santos, «pero eso en ningún caso es imputable en vía penal ni en vía legal, es un criterio de gestión de oportunidad como se ha adoptado ahora este otro criterio (presentarse como acusación particular)».

Dicha personación como acusación particular fue como consecuencia, explicó Rodrigo de Santos (responsable del Insalud balear desde septiembre de 1997) «de que al hilo de una llamada de teléfono de uno de los testigos pidiendo una información sobre el caso tuvimos conocimiento directo y personal del mismo y por tanto la decisión a partir de ese momento fue considerar lo que nunca parecía que había quedado expresamente concretado y es que el Insalud es el primer perjudicado como administración en este caso».

Hasta ese momento el Insalud no había sido acusación particular. Y si así se decidió fue porque del informe de la inspección y de la policía de 1990 y 1991 respectivamente «había indicios suficientes como para determinar que el principal perjudicado era el propio Insalud y siendo así hoy seguimos siendo los principales perjudicados y nuestra obligación es como gestores públicos defender hasta el final y aclarar absolutamente los hechos que puedan haberse producido, no tanto para buscar culpables, que no es nuestro objetivo y para eso está la Administración de Justicia, sino para esclarecer en la medida que podamos, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, lo que pasó y resolver cualquier duda».

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