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De vuelta al uniforme escolar

La implantación del uniforme suele responder a la intención de ocultar las desigualdades sociales existentes entre los alumnos

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Los escolares vuelven hoy al colegio, después de casi tres meses de vacaciones, y algunos lo hacen con una nueva vestimenta, como es el caso de los alumnos de 3 a 12 años de los colegios San Francisco y San Cayetano, de Palma. Estos centros han implantado el uniforme en la educación infantil y en primaria por decisión unánime de los padres, titularidad del colegio y consejo escolar. La implantación del uniforme en estos colegios responde a la intención de que los alumnos se sientan iguales entre sí, se rijan por las marcas de la ropa que visten, evitar el vestuario inadecuado y eximir a los padres de la lucha diaria por lo que deben ponerse sus hijos.

Los colegios que han recuperado el uniforme han elegido prendas cómodas, dando opción a las niñas a que puedan llevar pantalón, como es el caso del colegio San Francisco.

El uso del uniforme no tiene una incidencia pedagógica, porque no influye en el rendimiento del alumno ni en la enseñanza que imparte el profesorado, pero sus ventajas e inconvenientes sí pueden ser analizados desde una perspectiva sociológica.

La pedagoga y profesora del departamento de Ciencias de la Educación de la UIB, Dolors Forteza, explica que si la intención del uniforme, como la palabra indica, es la uniformación, es decir, ocultar las desigualdades y evitar que puedan distinguirse las clases sociales «éste es adecuado y supone una ventaja».

En cuanto a los inconvenientes, Dolors Forteza destaca fundamentalmente el hecho de que se impida al adolescente decidir sobre su forma de vestir. La profesora considera que en este aspecto «hay todo un trabajo educativo de las familias y de los propios docentes, ya que trabajar el tema del consumismo es una transversal en la enseñanza».

En todo caso, Forteza apunta que no debe ser una labor exclusiva de los enseñantes inculcar valores como ser comedido en el gasto y evitar el consumismo exacerbado, «ya que de nada sirve enseñar en clase estos valores o que los alumnos vayan con uniforme si luego en el entorno familiar se es más consumista que nadie».

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