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Premiados con el Nobel de Medicina los investigadores de la comunicación intracelular

| Berlín |

Los estadounidenses James E. Rothman y Randy W. Schekman y el alemán Thomas C. Südhof fueron premiados hoy con el Nobel de Medicina por sus estudios sobre el transporte de moléculas dentro de las células, que han servido de base para tratamientos contra la diabetes, el tétanos y otras enfermedades.

El químico estadounidense de la Universidad de Yale James E. Rothman, nacido en 1947, se graduó en 1971 en Física por la misma universidad antes de doctorarse en Química Biológica en 1976 por la Universidad de Harvard.

Tras pasar por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ejerció durante más de 20 años como profesor de Bioquímica en la Universidad de Stanford, para pasar a continuación tres años en Princeton.

A continuación, fundó y dirigió el departamento de Bioquímica Celular y Biofísica del Centro de investigación del cáncer Sloan-Kettering, donde permaneció hasta 2004, y después ejerció como profesor de Biología Química en el Centro Sulzberger del Genoma de la Universidad de Columbia.

En 2008 recaló en la universidad de Yale donde ocupa ahora el puesto de profesor de Ciencias Biomédicas.

El profesor Rothman descubrió la llave de la maquinaria molecular encargada de la transferencia de materiales entre los distintos compartimentos en el interior de las células.

Esto ha permitido comprender procesos como la liberación de insulina en la sangre, la comunicación entre células nerviosas en el cerebro y la entrada de virus para infectar células.

Cada tipo de vesícula debe enviar su carga especializada al destino correcto entre el intrincado laberinto de compartimentos que pueblan el citoplasma de las células de los animales complejos.

El también estadounidense Randy W. Schekman, de la Universidad de California, obtuvo su doctorado trabajando en Stanford en el departamento de Alfred Kornberg, también ganador del premio Nobel en 1959 por su identificación de la encima clave en la síntesis del ADN.

El científico, de 64 años, accedió en 1976 como investigador independiente a la Universidad de California, donde identificó 50 genes involucrados en el movimiento vesicular y determinó el orden y papel que cada uno de los productos proteínicos de los genes desempeña en el transporte de las moléculas en la célula.

Posteriormente los descubrimientos de Schekman fueron confirmados en organismos complejos, como los humanos.

El químico estudia en la actualidad si la acumulación de la proteína amiloide en los enfermos de Alzheimer se debe a un problema en la senda de secreción de la célula.

Por su parte, Thomas C. Südhof, nacido en 1955 en Gotinga (norte de Alemania) y actualmente profesor de la Universidad de Stanford, se graduó en Medicina por la Universidad de Gotinga en 1982.

En 1983 se trasladó a Dallas para trabajar como posdoctorado en el Centro Médico de la Universidad de Texas y tres años después puso en marcha su propio laboratorio en la Universidad Técnica del Suroeste, dependiente de esa misma universidad.

Allí comenzó una investigación de la neurona presináptica, de la que hasta entonces sólo se sabía que los iones de calcio estimulaban la liberación de neurotransmisores desde la vesícula hasta la sinapsis.

Esta operación requiere de una fusión de las vesículas con la membrana plasmática, pero hasta los trabajos de Südhof no se sabía cómo se producía ésta.

El científico alemán mostró que el calcio conecta las proteínas de las membranas, estimulando el desencadenamiento de neurotransmisores.

En trabajos más recientes Südhof investigó cómo las alteraciones en las proteínas perjudican la química del cerebro, pudiendo causar la esquizofrenia o el autismo.

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