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La historia entra en la Casa Blanca

La investidura presidencial de EEUU, preparada hasta el más mínimo detalle, es una tradición digna de la antigua Roma

M. VIDAL/T. BOUZA-WASHINGTON

Barack Obama se convertirá hoy en el 44 presidente de EEUU durante la tradicional ceremonia de investidura, un ritual digno de la antigua Roma en el que el país celebra por todo lo alto el traspaso pacífico de poder. La ceremonia arrancó en 1789 con el primer presidente de EEUU, George Washington, quien viajó desde su residencia en Virginia hasta la sede del Congreso, ubicado entonces en Nueva York.

Su recorrido resultó ser una procesión triunfal en la que Washington, el héroe de la revolución en la que EEUU se independizó de Gran Bretaña, fue vitoreado por una entusiasta ciudadanía. La odisea culminó un radiante 30 de abril en el que las campanas neoyorquinas sonaron durante media hora al arrancar el día y en el que multitudes presenciaron el desfile en carroza de Washington.

Los detalles son significativos y la tradición es obligada. La jura es vital: una Biblia sobre la que el futuro gobernante tiene que poner la mano al pronunciar las 35 palabras que según la Constitución todo presidente debe decir para ser considerado tal. La investidura de Obama promete hacerse también un lugar destacado en la historia, al ser la primera de un presidente negro. Los actos oficiales arrancarán alrededor de las 11.00 de la mañana (las 17.00 horas en Balears), cuando Obama se reunirá con el presidente saliente George W. Bush en la Casa Blanca para tomar un café. Tras la llegada de la familia presidencial, el reverendo Rick Warren de California, pronunciará una plegaria y la «reina del soul», Aretha Franklin, interpretará una canción.

Tras el juramento de Joe Biden como vicepresidente y Obama como presidente habrá música militar y 21 cañonazos, que irán seguidos del discurso presidencial. La ceremonia concluirá con un poema de la profesora de Yale Elizabeth Alexander y una plegaria del reverendo de los derechos civiles Joseph E. Lowery.

El desfile presidencial hacia la Casa Blanca a lo largo de la Avenida Pensilvania, varias fiestas de gala y centenares de eventos paralelos culminarán la histórica toma de posesión. La ciudad de Washington ultimaba ayer los preparativos.

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