OTR/PRESS-LONDRES-MOSCÚ
Indignación en Moscú y revuelo político en Londres por las tajantes declaraciones del magnate ruso Boris Berezovsky en una entrevista publicada por el diario británico 'The Guardian'. En la misma, el antiguo oligarca hoy exiliado asevera que para lograr un cambio de régimen en Rusia es necesaria «la fuerza» porque sería imposible desbancar al actual presidente, Vladirmir Putin, «mediante la prácticas democráticas» y asegura estar financiando a círculos de la élite política rusa que planea un golpe de Estado. La Justicia rusa ya ha anunciado la apertura de una investigación criminal y el Kremlin exige que se le retire la condición de exiliado político.
«No hay ningun oportunidad de cambiar el regimen ruso a través de unas elecciones democráticas», dice Berezovsky en la entrevista, asegurando que está «intentando mover» aportando grandes sumas de dinero los esfuerzos de ciertos círculos de la élite política rusa que están muy descontentos con Putin. El magnate se niega, como es lógico, a dar más detalles de una información tan sensible y rechaza dar los nombres de sus aliados, por temor a que el Kremlin les ejecute. Además, matiza que él aporta su «experiencia e ideología» al complot, así como «la forma en la que entiendo deberían hacerse las cosas». Ante la airada reacción de Moscú, Berezovsky emitió un comunicado en el que matiza sus palabras, pero no da marcha atrás respecto a su apoyo a un golpe de Estado en Rusia: «Siento enormemente que, violando la legislación rusa, las autoridades del país hayan suprimido a la oposición e impidan el proceso democrático de la libre elección».