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Al menos 160 muertos en el peor atentado en Irak desde la invasión estadounidense

Cinco coches bomba conducidos por suicidas y dos disparos de mortero causaron la masacre en Bagdad

Imagen de la zona donde tuvieron lugar las explosiones ayer en el barrio bagdadí de Ciudad Sader.

EUROPA PRESS-BAGDAD
Al menos 160 personas murieron y otras 257 sufrieron heridas en el peor ataque en Irak desde el comienzo de la guerra, cometido por presuntos milicianos suníes, que se sirvieron de cinco coches bomba conducidos por suicidas y dos disparos de mortero para perpetrar la masacre en el barrio bagdadí de Ciudad Sader, de mayoría chií, y que pone al país más cerca de la guerra civil.

El ataque en Ciudad Sader comenzó a las 15:10 horas (hora local, 13:10 hora peninsular española), con la explosión de tres coches bomba, en intervalos de 15 minutos, contra los mercados Jamila y Al Hay y la plaza Al Shaidein de Ciudad Sadr. Aproximadamente al mismo tiempo impactaron los disparos de mortero contra las plazas Al Shahidein y Mudhaffar, según indicó la policía.

Otros dos coches, que se encontraban estacionados, estallaron en el puente de Ciudad Sader y junto a la principal oficina del clérigo radical chií Muqtada Al Sader, respectivamente, indicó Chalub. Además, un sexto coche bomba fue detectado y detonado de manera controlada.

Ciudad Sader es conocido por ser el bastión del Ejército del Mahdi, milicia fiel a Al Sader. Cientos de personas han perdido ya la vida y han sufrido heridas en sus calles debido a coches bomba. Las fuertes explosiones dejaron las calles del noreste de Bagdad llenas de un denso humo negro y cubiertas por cadáveres.

Por su parte, el Gobierno impuso un toque de queda en Bagdad desde las 20:00 horas de hoy (hora local, 18:00 horas en la España peninsular) hasta nueva orden durante el cual todas las personas y vehículos deberán permanecer fuera de las calles.

Horas después, los principales responsables del Gobierno mantuvieron una reunión en la residencia del líder chií Abdulaziz al Hakim, a la que asistieron el presidente iraquí, Jalal Talabani, el vicepresidente suní, Tariq al Hashimi, y el embajador estadounidense, Zalmay Jalilzad. Los tres responsables iraquíes aparecieron en la televisión nacional. Al Hashimi leyó una declaración en la que llamaron a la población a la calma y a la contención e instaron a los políticos a acabar con la violencia sectaria. «Pedimos una revisión de los actuales planes de seguridad del Gobierno para Bagdad para proteger mejor a los civiles inocentes», indicó en nombre de los tres.

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