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Bush asegura que la fase diplomática durará «semanas y no meses»

El presidente de EEUU no esconde que «estaría satisfecho» si Sadam parte hacia el exilio

FERNANDO PUCHOL-WASHINGTON
La última fase diplomática para tratar de desarmar a Irak de manera pacífica durará «semanas y no meses», advirtió ayer la Casa Blanca, que abrió una nueva ronda de contactos con sus aliados más cercanos para estrechar el cerco sobre Bagdad. El presidente de EEUU, George W. Bush, afirmó que los plazos se acortan, pero no quiso entrar en fechas concretas, ni en la posibilidad de plantear un ultimátum a Irak para que cumpla la resolución 1.441 del Consejo de Seguridad que le obliga a desarmarse.

El proceso diplomático «es cuestión de semanas y no de meses», aseguró Bush, quien dijo seguir manteniendo la esperanza, a pesar de todo, «de que la presión del mundo libre convencerá a (el líder iraquí) Sadam Husein de que debe renunciar al poder».

El presidente Bush declaró ante la prensa, antes de reunirse en la Casa Blanca con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que es consciente del «precio de la guerra» y reiteró también que «el uso de la fuerza militar es mi última elección, no la primera».

El presidente norteamericano se refirió, en este sentido, a una eventual marcha al exilio de Husein -un supuesto que se repite desde hace días en los comentarios de miembros de la Administración de Washington- como una posibilidad que la Casa Blanca vería de manera muy favorable. «Si (el líder iraquí) decidiera dejar el país junto con el grupo de sus esbirros que han torturado al pueblo de Irak, nosotros lo acogeríamos muy bien, por supuesto, me sentiría muy satisfecho», subrayó Bush.

La variante del exilio de Sadam Husein fue inicialmente sugerida por el Gobierno de Arabia Saudí, cuyo ministro de Exteriores, el príncipe Saud Al Faisal, estuvo también hoy en la Casa Blanca. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, no quiso comentar en rueda de prensa si el asunto estaría en la agenda de la conversación y destacó que, al igual que la cuestión del desarme, «es una decisión que está únicamente en las manos del líder iraquí».

No obstante, Fleischer añadió que «cuanta más presión se ejerza sobre Sadam Husein y más unido esté el mundo, más posibilidades hay de que la crisis se solucione de manera pacífica». Fleischer subrayó que esta presión debe mantenerse en un momento que consideró «crítico», en el que la evidencia de que el líder iraquí sigue engañando a la ONU «tiene el tamaño del monte Everest» y en el que EEUU cuenta con apoyos internacionales suficientes.

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