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La sombra del 11-S planeó sobre Milán

El choque de una avioneta contra el edificio más alto de la ciudad deja tres muertos y sesenta heridos

Un helicóptero sobrevuela cerca del edificio siniestrado en el centro de Milán.

EFE/FRANCE PRESS-MILÀN
Una avioneta chocó ayer contra un edificio de treinta plantas de Milán, en un espectacular accidente que causó tres muertos, entre ellos el piloto, y unos 60 heridos y evocó en un primer momento el fantasma del pasado 11 de septiembre. La confirmación de que no se trataba de un atentado fue recibida con verdadero alivio por la Unidad de Crisis del Gobierno italiano y por los bomberos que se desplazaron al lugar de los hechos, mientras la noticia daba la vuelta al mundo de forma amenazante. El piloto del aparato siniestrado lanzó una llamada de socorro a la torre de control del aeropuerto milanés de Linate, antes de estrellarse contra las plantas altas del inmueble, sede del Gobierno regional de la Lombardía. Testigos presenciales, como el parlamentario Antonio Verro, afirman haber visto a la avioneta chocar contra el rascacielos, conocido como «Pirellone», ya que fue sede de la empresa Pirelli, cuando circulaba a baja altura con una estela de fuego.

Otros testimonios, como el de los dueños de un restaurante cercano, sostienen que el aparato, un Air Commander de fabricación estadounidense procedente de Locarno (Suiza), viajaba a gran velocidad sin ningún signo externo de avería. El presidente del Ente de Aviación Civil Italiana, Alfredo Roma, informó de que el organismo baraja dos hipótesis: una indisposición del piloto, identificado como Luigi Fasulo, de 75 años y nacionalidad italiana, o un incendio a bordo. «El piloto -dijo Roma- tenía un plan regular de vuelo, mantuvo un normal contacto con el aeropuerto de Linate y luego informó de un problema en el tren de aterrizaje, por lo que se le pidió que se alejara hacia el oeste. Después se estrelló, sin que hubiera habido una nueva comunicación». El impacto del aparato entre los pisos 23 y 26 de este edificio, construido a finales de la década de los años 50, abrió un gran boquete y ocasionó un incendio, que pudo ser controlado en poco más de una hora.

Las tareas de evacuación se desarrollaron con gran celeridad y las cerca de trescientas personas que se encontraban en el edificio de las 1.300 que lo ocupan habitualmente pudieron alcanzar la calle en medio de escenas de pánico. «Oímos una gran explosión y el edificio se movió como si fuera a venirse abajo», fue una escena apocalíptica», subrayó el asesor de transportes del Gobierno regional de Lombardía. La secretaria del asesor de industria, Mariangela Garavaglia, relató que había sentido «un golpe seco y violento, he girado la cabeza y me ha parecido revivir las imágenes de las Torres Gemelas de Nueva York». Efectivos policiales acordonaron la zona para impedir el paso a vehículos y viandantes, ante el riesgo de un eventual hundimiento del edificio que, sin embargo, resistió bien el impacto sin sufrir daños de consideración en su estructura.

Los bomberos proseguían anoche la búsqueda por si encontraran nuevas víctimas, aunque la cifra oficial de heridos es de sesenta, treinta de los cuales permanecen hospitalizados, dos de ellos en estado grave. Los expertos en navegación aérea estudian ahora las causas de la colisión de la pequeña avioneta, ya que Fasulo contaba con 5.000 horas de vuelo. La hipótesis de una avería en el aparato que hubiera provocado humo a bordo y la de una indisposición repentina son las dos opciones que se manejan en primera instancia, a falta de profundizar en los análisis. La unidad de crisis del Gobierno italiano se reunió de forma inmediata en Palazzo Chigi, mientras el ministro del Interior el Interior, Claudio Scajola, informaba de lo sucedido al Jefe del Ejecutivo, Silvio Berlusconi, que estaba aterrizando en Roma procedente de Bulgaria.

Desliz
El presidente del Senado, Marcello Pera, tuvo el desliz de comunicar a la Cámara que se había producido un atentado y, aunque luego rectificó, la oposición criticó duramente «su ligereza». El edificio contra el que chocó la avioneta tiene 128 metros de altura y 30 plantas, fue construido hace 42 años y está considerado el símbolo del «boom» económico del Milán de la postguerra.

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