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Al menos 46 muertos en el mayor baño de sangre en Oriente Medio en 14 años

Arafat pide la intervención inmediata de Estados Unidos para detener las matanzas del Ejército hebreo

Un tanque israelí arrolla a su paso a dos ambulancias, en las que había dos trabajadores árabes muertos.

AGENCIAS-JERUSALÉN
El Ejército israelí lanzó a lo largo de la jornada de ayer su mayor ofensiva registrada hasta el momento contra varias localidades del centro de la franja de Gaza, en represalia por el ataque perpetrado la noche anterior por un activista de Hamas contra una academia religiosa-militar situada en el bloque de asentamientos de Gush Katif, donde fallecieron cinco cadetes. Al menos 40 palestinos, la mayoría de ellos civiles, murieron durante ésta y otras operaciones efectuadas en las áreas autónomas de Tulkarem y de Belén. Ante esta situación, el presidente de la Autoridad Palestina, Yasir Arafat, pidió ayer la «intervención inmediata de EE UU para detener las matanzas del Ejército israelí», en entrevista telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, según indicó su próximo consejero, Nabil Abu Rudeina.

«Arafat informó a Powell sobre las masacres perpetradas contra el pueblo palestino y le pidió que intervenga inmediatamente para detenerlas», declaró Rudeina. Arafat y Powell hablaron también sobre la próxima misión a la región del emisario estadounidense, Anthony Zinni, primera tras dos meses de ausencia, así como sobre la propuesta «árabe para llegar a la paz», añadió. Y es que la escalada de la violencia precede a la tercera visita oficial del enviado especial de los EE UU para Oriente Próximo, el general Anthony Zinni, que retorna a la región con el mandato de hacer que las partes apliquen las cláusulas del Plan Tenet de pacificación, aunque los enfrentamientos continúen. Precisamente, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, declaró ayer tarde al segundo canal de televisión pública que las «negociaciones sobre un alto el fuego» tendrán lugar «en medio del fuego», lo cual supone, implícitamente, una renuncia a su reiterada exigencia de que haya siete días de calma total como condición previa para reanudar las discusiones con los palestinos.

La franja de Gaza fue escenario de la mayor ofensiva lanzada por el Ejército israelí contra objetivos palestinos desde el comienzo de la Intifada. Al menos 23 palestinos "tanto activistas como miembros de los cuerpos de seguridad y civiles" fallecieron durante las incursiones, efectuadas en el campo de refugiados de Jan Yunés y en las pequeñas localidades próximas a éste. Varias decenas de heridos tuvieron que ser atendidos en los hospitales y clínicas de la zona. Entre las víctimas destacó la del responsable de las Fuerzas de Seguridad Nacional palestinas en el tercio sur de la Franja, el general Ajmed Mufrij, que fue alcanzado en el pecho mientras se dirigía al frente, según fuentes palestinas, con la intención de refrenar a los agentes bajo su mando de que participaran activamente en los enfrentamientos.

También murió uno de sus escoltas, mientras que los otros dos ocupantes del coche en el que viajaban resultaron heridos. Mufrij es el militar de mayor graduación muerto durante más de 17 meses de violencia. Otros siete palestinos murieron en los enfrentamientos armados ocurridos en la segunda jornada de operaciones en Tulkarem y en el campo de refugiados contiguo, que tiene el mismo nombre que la ciudad autónoma. Entre ellos, un niño de nueve años, que fue alcanzado por los disparos de la ametralladora de un tanque, y una mujer, que aparentemente fue alcanzada por los disparos efectuados por un helicóptero.

Según informó la oficina del portavoz del Ejército, un importante contingente de palestinos armados se rindió ayer a las tropas israelíes después de varias horas de tiroteos, dada la evidente superioridad de fuego de los israelíes. El triángulo formado por la ciudad de Belén y las vecinas localidades de Beit Yala y Beit Sajur constituyó el tercer escenario de las incursiones militares israelíes. Al menos siete palestinos murieron en el transcurso de las operaciones, que se extendieron también a los campos de refugiados de Aida y Dejeishe. El director de un hospital, que iba identificado como médico y circulaba en una ambulancia, murió ayer por los disparos de la ametralladora de un tanque en el pueblo de El Jader, adyacente a la localidad de Beit Yala.

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