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El Gobierno de EE UU pide al Congreso 13´5 billones para reactivar la economía

El plan pretende restablecer la confianza de los consumidores y estimular la inversión empresarial

JORGE A. BAÑALES (WASHINGTON)
El Gobierno de EE UU, preocupado por el mínimo crecimiento y las sombrías perspectivas a corto plazo, presentó al Congreso ayer un programa de incentivos por 75.000 millones de dólares (unos 13'5 billones de pesetas) para la reactivación económica. En una audiencia ante el Comité de Finanzas del Senado, el secretario del Tesoro, Paul O'Neill, dijo que la economía de Estados Unidos, con débil crecimiento desde mediados del 2000, tuvo probablemente una contracción en el tercer trimestre del año.

Las medidas propuestas, dijo O'Neill, impedirán que la economía, que ha crecido ininterrumpidamente durante una década, tenga un crecimiento negativo también en el cuarto trimestre, lo que marcaría el comienzo de una recesión. «La profundidad de esta contracción, al igual que el ritmo al cual la economía retorne a una tasa saludable de crecimiento, dependerán de cuán pronto los consumidores recuperen su confianza», dijo O'Neill. También dependerá, agregó, «del éxito que tengamos en la incorporación de nuevas protecciones contra los ataques terroristas sin reducciones en la productividad».

O'Neill dijo que el presidente estadounidense, George W. Bush, está dispuesto a trabajar con el Congreso en la elaboración de un plan de estímulo económico para el período fiscal 2002 por una cuantía de entre 60.000 y 75.000 millones de dólares. Después de los ataques terroristas, el Congreso ya aprobó un plan de gastos de emergencia de 40.000 millones de dólares y otro plan por 15.000 millones de dólares para el sustento de las aerolíneas, afectadas gravemente por las acciones terroristas.

El secretario del Tesoro, que no mencionó alivios tributarios o propuestas de gastos específicas, dijo que cualquier plan de estímulo deberá restablecer la confianza de los consumidores, estimular la inversión empresarial y ayudar a los afectados por los ataques, en especial a quienes han perdido sus empleos. Asimismo, O'Neill advirtió de que cualquier plan que se convenga finalmente con el Congreso deberá enfocarse en soluciones a corto plazo.

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