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Baño de multitudes para Solana y los jefes de la OTAN en Kosovo

WILLIAM MYERS - PRISTINA
El secretario general de la OTAN, Javier Solana, apeló ayer en Pristina a la tolerancia, y no a la venganza, frente a la violencia que se registra ahora en Kosovo y que impulsa el éxodo de los serbios. Aunque el veterano político y diplomático español rara vez habrá sido calificado de carismático, en un breve paseo por el centro de la capital kosovar, Pristina, dejó emocionados a los albaneses, que corearon: «¡Solana, OTAN, Solana, OTAN!».

Todos los que pudieron le besaron o abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos, en agradecimiento por su papel en arrebatar a Belgrado el control de esta provincia serbia. «Ha puesto fin a una pesadilla para nosotros», dijo una mujer mayor, que lamentó no haber logrado darle un beso al jefe de la OTAN. Javier Solana, que confesó haber pasado «tres meses muy difíciles», dijo después: «Me siento compensado al ver el afecto de la gente».

El secretario general de la OTAN se alegró, además, de haber visto en Pristina a algunas de las mismas personas que conoció en los campamentos de refugiados, «que ya han vuelto». Tras reunirse con dirigentes de las comunidades albanesa y serbia, Solana pidió a los albano-kosovares «ayudarnos a construir una sociedad democrática y multiétnica». Después de que se registrasen nuevos asesinatos de serbios en Pristina, Solana advirtió a los albaneses de que «la paz no se puede construir con la mirada puesta en el pasado y sobre la base de la venganza, sino con la mirada puesta en el futuro y sobre la tolerancia».

Para los serbios, Solana insistió en que: «Haremos todo lo posible por garantizar la seguridad de todos». Un catedrático y otros dos serbios fueron asesinados anoche en la Facultad de Economía de la Universidad de Pristina, a sólo cien metros de la sede de la administración de la ONU para Kosovo, donde Solana celebró ayer sus reuniones con dirigentes albaneses y serbios.

Pese a todo, el secretario general de la OTAN sostuvo que «no hay motivo para que nadie abandone Kosovo». Dirigiéndose a los serbios agregó: «Quédense y den una oportunidad a la paz». También declaró: «Insto a ambas comunidades a colaborar en aras de la reconciliación».

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