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La sequía y la inflación ponen el campo al límite

Desde el mes de abril, las lluvias han sido escasas y ello ha provocado una caída de la rentabilidad en el sector agrícola ganadero. | Gemma Andreu

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Sin pastos ni forrajes para poder alimentar al ganado por la falta de lluvias que ha estado afectando a todo el país, y con los costes generales disparados a consecuencia de la inflación, el sector agrícola ganadero de Menorca teme por su continuidad. Hace tiempo que el campo menorquín vive inmerso en un entorno de crisis permanente que provoca que año tras año, merme la rentabilidad de las explotaciones, constatando como los gastos convierten en inviables sus negocios. Desde la Asociación de Empresarios de Explotaciones Agrarias de Menorca (Agrame), su presidente Luís Nadal de Olives manifiesta su preocupación por la situación en general, que es mucho más asfixiante en la Isla por el efecto de la doble insularidad y la no compensación de los costes del transporte ante la falta de un Régimen Especial de Balears o el problema del minimis. «Está en riesgo la continuidad del sector lechero y quesero porque la situación se está volviendo inaguantable», manifiesta Nadal.

«Desde abril que no ha llovido y esto nos obliga a traer forraje de la península que este año nos cuesta 8 céntimos más por quilo ya que también han sufrido la falta de agua y hay menos cantidad disponible», añade. «Desde hace tres meses, el precio que se paga por la leche a nivel nacional ha bajado un 15% en un trasfondo especulativo, ya que si hace tan solo un año faltaba leche, resulta que ahora sobra», comenta el presidente de Agrame. «A nivel insular es verdad que se ha mantenido el precio de 48 céntimos por litro y la incógnita es que nos lo bajen, en vez de esperar que suban», afirma Nadal. «Si no se buscan soluciones importantes, este sector quedará como residual», detalla. Menorca cuenta actualmente con 120 explotaciones ganaderas cuando hace tan solo 30 años, había unas 500.

RETROCESO. Para el presidente de Agrame, se ha producido un retroceso, ya que después de dos años de reivindicaciones y cuando parecía que había un consenso a nivel social para encontrar soluciones definitivas, la situación se ha estancado. «Las ayudas del Decreto de Sequía nos repartió un promedio de 1000 euros por explotación pero son importes insignificantes en el conjunto de los gastos que soportamos», explica Luís Nadal. Desde Agrame también consideran que una de las soluciones para su sector pasan por el hecho que desde el Consejo Regulador del Queso Mahón Menorca, se puedan abrir a más mercados donde comercializar un producto que tiene una marca y un reconocimiento de calidad por parte de los consumidores. «Antes de las elecciones hicimos llegar a los candidatos una lista larga de propuesta y preocupaciones para tratar de frenar esta lenta desaparición de nuestro sector. Esperamos que no caigan en saco roto», concluye Nadal.

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