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Tic tac, tic tac...

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¡Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día! ¡A quien madruga Dios le ayuda! ¡El tiempo es oro! El refranero español está repleto de frases populares relacionadas con la importancia de gestionar bien nuestro tiempo. El tiempo es un recurso escaso, vital y muy valioso, sin embargo, es algo que muchos/as desaprovechamos.

Una buena gestión del tiempo es un ingrediente esencial para la productividad y el bienestar. Las personas y los equipos que son capaces de gestionar su tiempo de forma adecuada tienen la capacidad de aprovechar las oportunidades y de vivir de forma más serena. Organizar el tiempo implica saber priorizar, ser capaz de tomar decisiones de forma meditada y planificar nuestras actividades estratégicamente. Además, no sólo nos hace más eficientes a nivel individual, sino que también fomenta la cooperación y la comunicación efectiva a nivel grupal o cuando trabajamos en equipo. Y no hay que menospreciar que si nos organizamos correctamente podemos mantener un mejor equilibrio entre nuestra vida laboral y personal.

¿Pero cómo se consigue? ¿Cómo se gestiona un bien tan escaso y efímero? En primer lugar, debemos alejarnos de las improvisaciones, decisiones de último minuto y listas interminables de tareas. Esa falsa «espontaneidad» lo único que nos aporta es estrés y ansiedad en nuestro día a día, pero no nos acerca a nuestras metas. En segundo lugar, debemos evitar caer en la trampa de la procrastinación. La procrastinación es un enemigo de la gestión del tiempo porque nos conduce a posponer las actividades importantes. ¿Por qué lo hacemos? Aunque a priori podríamos pensar que es por pereza, estudios recientes demuestran que es una manera de gestionar las emociones negativas que nos generan algunas tareas. Las tareas que nos aburren, las que nos generan ansiedad, inseguridad o frustración son aquellas que tendemos a postergar. Para lidiar con la procrastinación podemos dividir las tareas en otras más pequeñas y asumibles y plantearnos recompensas tras haberlas alcanzado; guardar el teléfono u otros dispositivos que puedan distraernos; controlar nuestros pensamientos limitantes y cambiarlos por frases como «al principio puede ser difícil, pero con tiempo y esfuerzo lo sabré hacer mejor y será más fácil».

Hacer un buen uso de nuestro tiempo puede que requiera cambiar algunos hábitos. Sin embargo, aprender a organizarnos es algo muy positivo para nosotros/as mismos/as y para las personas que nos rodean porque, al final, el tiempo es lo más valioso que tenemos. Por ello, debemos dedicárselo a las personas y las tareas que nos acercan cada día a nuestras metas personales y profesionales. Y a su vez, ser agradecidos/as con el tiempo que nuestros seres queridos y compañeros/as de trabajo nos regalan día a día.

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