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Virfin Menorca Obras y Servicios: el oficio de ser constructor

El gerente y propietario de Virfin Menorca Félix Ripoll Egea junto a su hijo Félix Ripoll Florit en las oficinas centrales de Sant Lluis. | Josep Bagur Gomila

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El sector de la construcción en Menorca pasa por un momento de fuerte demanda, lo que se traduce en un ritmo frenético a pie de obra. La petición de nuevas viviendas familiares y chalés en los núcleos costeros se ha disparado así como también de rehabilitación de fincas rústicas. Buen ejemplo de esta dinámica es Virfin Menorca Obras y Servicios SL, empresa propiedad de la familia Ripoll Florit y que el año pasado facturó más de cinco millones de euros. Más de dos décadas de dedicación con una plantilla estable de dieciocho empleados, cuya trayectoria como negocio dedicado a la construcción y reforma, explican muy bien la evolución y el crecimiento que ha experimentado el sector en la isla, especialmente en los últimos años. La demanda es de tal magnitud que la cartera de trabajos previstos de esta empresa ubicada en el polígono de Sant Lluís está llena hasta 2024 y todavía les siguen entrando peticiones para presupuestar nuevos proyectos. El segundo motor de la economía menorquina acelera más que nunca.

ORÍGENES. La historia, pero sobre todo el camino que ha recorrido Virfin Menorca Obras y Servicios SL, no se entendería sin el liderazgo de su actual propietario y administrador, Félix Ripoll Egea, que asumió las riendas en 2001 cuando le propusieron hacerse cargo de la empresa. Ripoll, que había aprendido el oficio trabajando desde muy jovencito en el sector de la construcción, asumió el reto de reflotar aquella empresa hasta convertirla en un negocio próspero tras conseguir sanear sus pérdidas y hacerse con el accionariado. Seguramente los años en los que estuvo gestionando un centro de submarinismo y actividades subacuáticas como instructor de buceo le ayudaron a entender que cuando se necesita coger aire, no hay más remedio que remontar y no perder la calma. «A los 14 años ya hacía de peón ayudando a mi padre, Pascual Ripoll. El trabajo a pie de obra siempre me ha gustado. El arranque de los proyectos, el contacto con los otros profesionales, el seguimiento del día a día donde ves la evolución, las visitas con el cliente, en fin, lo he disfrutado siempre», explica. Cuando Félix Ripoll entró a trabajar en Virfin Menorca tenían siete empleados y gran parte del trabajo llegaba a través de una inmobiliaria que estaba vinculada a los antiguos socios. «Uno de los primeros encargos que llevamos a cabo fue un chalet de lujo de 800 metros cuadrados en la zona de Punta Prima, una obra espectacular con varios niveles y ascensores interiores», explica Ripoll. «Fue una manera de demostrarnos a nosotros mismos de lo que éramos capaces», añade. El objetivo de aquellos primeros años fue estabilizar la empresa e ir asumiendo todo tipo de trabajos, aunque la voluntad a corto plazo era poder especializarse en viviendas unifamiliares y reformas.

NUEVA ETAPA. En 2005 dieron un paso importante con el traslado a una nave de 570 metros cuadrados que adquirieron en el polígono industrial de Sant Lluís para poder seguir creciendo en una nueva etapa para Virfin Menorca. Aquella época también coincidió con la incorporación de su hijo Félix Ripoll Florit, que había estado trabajando en Liverpool en una empresa de construcción y que se fue incorporando paulatinamente en el negocio familiar. «Las bases de lo que somos hoy día las marcamos entonces, apostando por la calidad, por la constancia, por dar siempre la cara cuando las cosas no salen como te piensas», afirma el gerente de Virfin Menorca. «Hemos sabido adaptarnos a los malos tiempos, ajustando precios para sobrevivir pero sin dejar de funcionar al mismo nivel de calidad y operatividad. Con el tiempo nos hemos ido ganando la confianza de los clientes y el boca oreja ha funcionado», explica Carlos Ferrá, director Financiero.

El microcemento, muy presente en sus obras.

En 2012 la empresa incorporó la técnica del microcemento en sus obras, un recubrimiento decorativo y continuo sin juntas, idóneo tanto para espacios exteriores como interiores que es aplicable en suelos, paredes, escaleras, techos, piscinas e incluso mobiliario. «Es un material de construcción vanguardia que está compuesto de cemento, resinas y pigmentos minerales que supuso un antes y un después en nuestras obras» confirma Félix Ripoll. Además de chalés y viviendas unifamiliares, Virfin Menorca se ha dedicado a la rehabilitación de fincas rústicas, un tipo de proyecto de gran envergadura en la que se trabaja con mucho mimo y dedicación el tema de la restauración y en la que están orgullosos de poder decir que han llevado a cabo diversos trabajos en la isla como la finca de Santa Ponsa en Ferreries o Son Tomeu, entre muchas otras. «Con este tipo de trabajos hemos llegado a ser más de cincuenta personas trabajando», señala el propietario de Virfin.

BOOM. Estos últimos cinco años han sido de tremendo boom constructivo para Virfin Menorca, que incluso ha provocado que la empresa, no haya dejado de trabajar ni en periodo estival para mover tierras, cuando habitualmente se para para no interferir en las actividades del turismo. «Este año tenemos nueve grandes obras en marcha, pero hubo un momento que llegamos a las dieciocho, con una plantilla de más de 30 personas», comenta Félix Ripoll. Otro de los aspectos con los que han tenido que lidiar en la empresa ha sido con la subido de precios de materiales. «Afecta a los presupuestos y al coste final. El hormigón ha subido más de un 33% desde enero de 2022 y las varillas de acero corrugado con las que hacen las estructuras también se han encarecido, lo que repercute mucho en el coste final de las obras», confirma Ripoll. «Por suerte es un tipo de cliente de alto poder adquisitivo, pero todo tiene un límite», detalla Carlos Ferrá.

En cuanto al tipo de cliente, desde Virfin Menorca explican que los encargos provienen de inversores extranjeros pero también muchos de origen nacional. «El cliente madrileño nos ha crecido mucho desde la pandemia», afirma Ripoll. «Precisamente ahora estamos presupuestando un chalé de mil metros cuadrados y otro de mil quinientos, lo que te permite entender que estamos en un momento de mucho trabajo para nuestro sector», detalla el gerente. «Nuestro sector es cíclico, ya sabemos y ahora hay que aprovechar el momento», añade. El futuro de Virfin Menorca ya ha empezado a escribirse y tanto padre como hijo comparten decisiones en el quehacer de la empresa para que en tres años, Félix Ripoll Florit pueda quedarse al frente del negocio.

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