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La vocación antifranquista del Premio Formentor

Imagen de Ginevra Bompiani. | Youtube

| Pollença |

Hace 56 años, la italiana Ginevra Bompiani, hija de uno de los grandes editores de la época, fue testigo de las deliberaciones del premio Formentor, que impulsó Carlos Barral en 1961, un galardón que, ha recordado este sábado, tuvo una vida difícil por su vocación antifranquista.

Ginevra Bompiani (Milán, 1939) ha regresado ahora al Hotel Formentor donde se celebran las Conversaciones Literarias y donde este viernes se entregó el Premio Formentor de las Letras 2017 al escritor rumano Mircea Cartarescu, y ha rememorado ante un grupo de periodistas cómo era este mítico foro literario en los años 60, donde uno se podía cruzar con autores como Alberto Moravia, Italo Calvino o Henry Miller.

Fue en 1961 cuando Carlos Barral y un reputado grupo de editores europeos, como Gallimard, Einaudi o Rowolt, decidieron poner en marcha el Premio Formentor, que se convirtió en un referente literario entre 1961 y 1967.

«Fue una idea político literaria, una acción contra Franco con una fuerte voluntad política antifranquista», ha señalado hoy la escritora y editora Bompiani, que recuerda ver a Moravia y Calvino paseando por los jardines mientras deliberaban sobre los candidatos a obtener el premio.

Y a Moravia y a su mujer, la escritora Elsa Morante, cuyo matrimonio llegaba a su final, una mujer a la que recuerda como «extraordinaria y difícil».

Italo Calvino era «muy guapo y tenía mucho éxito con las mujeres», ha señalado divertida Bompiani, que ha dicho: «como están muertos puedo hablar libremente».

El «alma» de este premio era Carlos Barral, ha indicado la editora italiana, que ha destacado que lo más importante y bonito era ver «como la literatura y la política fueron juntas».

Una época en la que no había representantes femeninas en las deliberaciones de los premios, que reconocieron a Jorge Luis Borges, Samuel Becket, Saul Bellow o Jorge Semprún, entre otros. Años en los que los máximos representantes de la literatura de entonces se reunían en tertulias, encuentros y debates. Pero, tras unos pocos años,desapareció.

En 2011, con motivo de su 50 aniversario, se volvió a instaurar el galardón con la idea de reconocer la obra narrativa de aquellos escritores cuya trayectoria prolonga la alta tradición literaria europea. Y desde entonces ha premiado a autores como Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías o Enrique Vila Matas, entre otros.

El último premio, dotado con 50.000 euros, ha sido para Cartarescu. La editora italiana asistió a las deliberaciones del jurado y asegura que en ellas se habló «no de literatura comercial, sino del arte de la literatura».

Este año las Conversaciones Literarias de Formentor hablan de drama y la comedia del femenino literario bajo el título «Vírgenes, diosas y hechiceras», un linaje de mujeres ilustres que recorre la historia de los libros.

Las hermanas Dashwoord de Jane Austen, la señora Dalloway de Virginia Woolf, la condesa Olenska de Edith Warton, la Lola V. Stein de Marguerite Duras o la Frankie Adams de Carson McCullers son algunas de las protagonistas del universo literario sobre el que se habla estos días en las Conversaciones de Formentor.

Junto a la literatura, el teatro rinde homenaje también hoy a estas mujeres con la interpretación por parte de la actriz Clara Sanchís de la escritora británica Virginia Woolf, en el monólogo «Una habitación propia».

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