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'El perfecto desconocido' aspira a entrar en los grandes festivales

Toni Bestard, a la derecha, da instrucciones a Natalia Rodríguez y Carlos Molinet, durante el ensayo de una escena. | Teresa Ayuga

| Bunyola |

El perfecto desconocido, de Toni Bestard, llega al final del camino que, durante seis semanas, ha recorrido por los municipios de Bunyola y Campanet dando forma al primer largometraje del cineasta, producido por la local Singular. Ayer, el equipo de la película montó el plató en el hospital Juan March y abrió el rodaje a la prensa. Allí, Natalia Rodríguez, la joven actriz madrileña que encarna a Celia, uno de los personajes protagonistas, y Carles Molinet, que interpreta a un médico en un «pequeño papel», ensayaban juntos una escena con tintes trágicos: el doctor tenía que dar una mala noticia a la paciente.

Con un equipo internacional que rodó en cuatro idiomas, -«mallorquín, castellano, inglés y algo de alemán»-, encabezado por el actor irlandés Colm Meaney, El perfecto desconocido, al que le queda una semana de rodaje, entrará muy pronto en fase de post producción para, según explicó el productor ejecutivo, Miquel Verd, aspirar a festivales como San Sebastián o Toronto. Verd incluso tiene «esperanzas» de poder llegar a los de Venecia y Sundance (EE UU) porque «no dudamos que será un buen filme». En este último, el guión ya fue elegido para formar parte de un taller.

Mientras Bestard se dedique a montar la película, los productores tendrán bastante trabajo por delante. Además de contactar con los organizadores de los festivales para encajar en sus calendarios, deberán abordar «una ronda» de conversaciones «con las distribuidoras, tanto estatales como internacionales», para llegar al mayor número posible de salas de exhibición. De momento, el futuro «es una incógnita».

El perfecto desconocido es «una película de autor», un historia «que habla de seres humanos» con vocación de llegar al espectador. Bestard dejó ayer muy claro que antes y después de iniciar el rodaje «pensaba en el público» y que siempre había «tenido en cuenta al espectasor».

Esta ópera prima de un cineasta que ha llegado hasta aquí con «una carrera como cortometrajista consolidada», que le valió dos nominaciones al Goya, ha contado con un millón de euros de presupuesto.

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