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Mario Gas y Jordi Boixaderas reviven el primer fracaso del sueño americano

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En tiempos como los que corren, cuestionar públicamente el american dream no podría considerarse un atrevimiento. Pero otra cosa sería hacerlo si en lugar de estar en 2009 anduviésemos por 1949, y si en lugar de vivir en una pequeña isla mediterránea hubiéramos nacido en Nueva York, en el seno de una familia de inmigrantes judíos.

Tal fue el caso de Arthur Miller, que con Mort d'un viatjant cuestionó por primera vez sobre las tablas el sueño americano. Hoy y mañana, el Teatre Principal de Palma acoge el primer montaje profesional que representa el texto en catalán, y con un equipo de lujo: dirección de Mario Gas, adaptación de Eduardo Mendoza y un reparto encabezado por Jordi Boixaderas, que visitó el Teatre hace poco con otro éxito reciente de la escena catalana, los Espectres de Ibsen. Boixaderas interpreta a Willy Loman, un vendedor ambulante que vive de ilusiones falsas. Tras décadas de recorrer cientos de kilómetros para ganar míseras comisiones con sus ventas, no pierde la esperanza. La actriz Rosa Renom, que interpreta a la esposa del protagonista, lo define como un hombre que «ha creído demasiado en el sistema; en la necesidad de progresar, de ser dinámico, progresar y ser el número uno». En ese proceso, se ha olvidado de averiguar «quién es él realmente, del lugar que ocupa y de que se puede ser el número 23, no el uno». La obra trata del engaño, pero más aún del autoengaño, y la escenografía está pensada para incidir en el «desorden» que vive el personaje». Mario Gas ha potenciado los efectos oníricos, resaltando los flashbacks en los que Loman «invoca recuerdos y los mezcla con la realidad». Oriol Vila, Pablo Derqui y Víctor Valverde son algunos de los otros intérpretes de una obra que se llevó cinco premios Tony y un Pulitzer en el año de su estreno.

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