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El juicio contra Miquel Barceló se suspende por incomparecencia del artista

La jueza deberá fijar una nueva fecha para decidir sobre la coautoría de las piezas cerámicas reclamada por «Murtó»

Nadal Vidal y Jeroni Ginard «Murtó», ayer en el Juzgado número 2 de Manacor. Foto: SERGE CASES

LAURA MOYÀ/PAQUITA GIMÉNEZ

El artista Miquel Barceló no compareció ayer en el juicio que tenía que celebrarse en el Juzgado número 2 de Manacor para hacer frente a la demanda interpuesta por el ceramista Jeroni Ginard «Murtó», quien reclama al pintor de Felanitx la coautoría de cerca de 350 piezas cerámicas realizadas entre 1996 y 2000. La incomparecencia del artista y la no cumplimentación de las pruebas requeridas por la juez titular del mencionado juzgado, Mónica de la Serna, provocó la suspensión del juicio, convocado el pasado mes de abril. La nueva fecha se fijará con toda probabilidad para el mes de noviembre. A la sesión que tenía que haberse celebrado ayer sólo comparecieron la parte demandante y, en representación del artista, la procuradora Francisca Ribot, quien hizo entrega de un escrito a la juez cuyo contenido permanece bajo secreto sumarial. El abogado del ceramista Jeroni «Murtó», Nadal Vidal, denunció «el incumplimiento de las órdenes del juzgado» por parte de Miquel Barceló, el galerista y marchante del artista, Bruno Bischofberger; la UIB y el Ajuntament d'Artà. «Ninguno de ellos ha presentado la documentación requerida por la juez, indispensable para poder celebrar el juicio», según afirmó la parte demandante.

Concretamente, Barceló tenía que aportar una relación detallada de todas las piezas cerámicas, tanto las catalogadas como las no catalogadas, que había ejecutado conjuntamente con «Murtó» en el taller de «sa Taulera» de Artà. El pintor también tenía que presentar el llamado cuaderno de Can Murtó, que recoge bocetos originales del artista de las cerámicas una vez realizadas. Por su parte, el galerista suizo Bruno Bischofberger tenía que aportar la misma relación, especificando además la cuantificación de la venta de las obras y el destino de éstas. El Ajuntament d'Artà y la UIB, como instituciones que financian el Fons Documental Miquel Barceló, tenían que presentar igualmente la catalogación de las obras en litigio requerida por la juez, que según, la parte demandante, se encontraba relacionada en el citado fondo. Tanto el consistorio como la universidad aseguraron que no podían presentar las pruebas requeridas por la juez porque el Fons Documental Miquel Barceló no dispone de una catalogación de las obras del artista. «La juez nos pidió una relación detallada de las 350 cerámicas realizadas en Can Murtó que deberían de estar debidamente catalogadas y documentadas en el fondo», aseguró Pep Silva, primer teniente de alcalde de Artà. Una petición que, según Silva, no pudo llevarse a cabo porque «el centro no cuenta con un inventario de la obra del artista de Felanitx».Mercè Gambús, vicerrectora de Posgrado y jefe de gabinete del rector, apoyó los argumentos de la institución artanenca. «La UIB remitió un escrito el 3 de agosto donde planteaba que la petición estaba mal formulada porque el objetivo del fondo no es el de hacer un inventario de las piezas de Barceló, si no que está pensado para recoger toda la documentación publicada sobre el artista», dijo Gambús. En base a ello, la vicerrectora destacó que el escrito remitido por la UIB a los juzgados expone lo expuesto entendiendo que «existía un desconocimiento exacto del contenido del fondo, su papel y el tipo de colaboración de la universidad con el centro». Sin embargo, la parte demandante asegura tener testigos que han consultado este inventario de obras en el Fons Documental Miquel Barceló. Gambús insistió en que «éste no es el objetivo del centro y que, si realmente existe, nunca hemos tenido acceso a este catálogo». Cabe recordar que la reclamación de coautoría por parte de Jeroni «Murtó» se sustenta en que, en el transcurso de los cuatro años de colaboración con Barceló en los talleres de «sa Taulera», el artista le prometió hacer exposiciones conjuntas, reconociendo en el trato cotidiano el carácter conjunto de las piezas. No obstante, los catálogos editados en las diferentes muestras que han exhibido estas piezas, que han podido verse en Zúrich, el Reina Sofía o el Louvre, no han reflejado en ningún momento la tarea conjunta. Asimismo, la reclamación se sustenta en el «desconocimiento» de la técnica de la cerámica por parte de Miquel Barceló, quien acudió al taller de «sa Taulera» para aprender el oficio de ceramista con la promesa de «ir a medias» con «Murtó».
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