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Carbonell brilló en la noche de Palma

El gaditano destiló ironía, comicidad y buena música en la Misericòrdia

NICO BRUTTI
Pablo Carbonell y su banda, Las Alimañas del Swing, le dieron anteanoche un cierre perfecto al 4º Festival de Curtmetratges de les Illes Balears. Haciendo gala de todo su histrionismo, su voz, su excelente música y su fino humor, en el Pati de la Misericordia se disfrutó a pleno de esta fantástico cuarteto integrado por Peter Otero en el bajo; Sergio Graña, en la batería; José Luis Sánchez a la guitarra y Carbonell en la voz y guitarra acústica.

Alrededor de quinientas personas le dieron un marco más que digno a la entrega de premios y al concierto posterior, ambos presentados y representados por Pablo Carbonell, que se mostró chispeante y radicalmente transgresor. Sus canciones pintaron lo mismo, apoyado en su sólida y eficiente banda, donde la guitarra de Sánchez operó maravillas.

Repasó un repertorio actual y no tanto, evocando algún intento de su paso por Los Toreros Muertos, como cuando cantó en una reaggeada versión «Mi agüita amarilla». Pero no sólo se burló de personajes notorios, también tuvo tiempo para deleitarnos con su música, que fue del rock al folk, del bolero a la salsa, del blues a canciones de cuna. En la hora y media que duró el concierto, Carbonell tocó entre otras «Amor y huesos rotos en aquel amanecer» o «Este es el pony gay de Macario», una chalada versión de «La era de Acuario». Sarcástico, punzante, Carbonell fue de lo más divertido del verano.

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