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«S´Arruixada 2001», una fiesta de amigos multitudinaria

Dejando de lado la calidad de la cena, la reunión superó incluso las previsiones más optimistas

TONI LIMONGI/A.PLANAS
Llamarle cena, por muy alternativa que fuera, a «s'Arruixada 2001» sería faltar a la verdad. Dejémoslo en una fiesta multitudinaria de amigos en la que había algo que comer.

Calidad de la comida aparte "pura anécdota", reunir a más de 1.200 personas en un acto de protesta y reivindicación cultural "han oído bien, cultural" es todo un éxito. Ni las previsiones más optimistas auguraban una respuesta de esta magnitud. Bastaba ver cómo se paseaba por la sala magna del Poble Espanyol uno de los principales organizadores del evento "proclamado por el mismo éxito el auténtico líder de la contracultura palmesana", que no cabía en sí de satisfacción, para darse cuenta que aquello era algo importante, que uno estaba en un acto histórico, que se recordará durante mucho tiempo. Como ejemplo de lo memorable de la noche, baste la expresión emocionada de una de las asistentes: «Esto es una pasada que se tiene que disfrutar».

Entre el público había gentes de todos los sectores sociales, desde el arte, los más numerosos, a la empresa, pasando por los medios de comunicación, el espectáculo, las letras, el teatro y la política. Precisamente, algunos políticos protagonizaron un comentado espectáculo. Resultó de lo más divertido ver cómo los miembros del equipo municipal socialista, con Antoni Roig a la cabeza, aprovechaba la coba que les daban cámaras y fotógrafos para «salir en la foto», cuando, además, nos consta que los organizadores han hecho un gran esfuerzo por intentar que esta fiesta, que esta protesta, no se politizara. Pero no sólo fueron los socialistas. Fue fácil ver a responsables municipales de Esquerra Unida y del PSM actuar del mismo modo.

Queda el futuro. Los promotores quieren convertir el movimiento en un foro de debate. Mientras, ayer agradecieron a todos su esfuerzo en un comunicado en el que afirmaban: «Anoche se vio lo que nunca pensábamos ver: una sociedad civil sana con ganas de decir basta a la degeneración cultural de Palma».

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