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La adaptación al cambio

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Tal y como indicó Jim Reid, de Deutsche Bank, nos encontramos en la era del desorden. Define así el economista en un artículo las diferentes eras por las cuales ha pasado la economía en los últimos 170 años. La irrupción de la COVID-19 ha acelerado el final de la última era dando paso al comienzo de ésta.

Una nueva era que trae consigo oportunidades, diferentes perspectivas de futuro, posibilidades de implementar nuevas fórmulas empresariales y de desviarnos hacia otra dirección o modelo de negocio.

El proceso de adaptación al cambio de las empresas de Balears durante estos dos años de crisis sanitaria trae consigo dificultades y oportunidades. Las dificultades las conocemos de sobra. La pandemia y ahora la inesperada invasión rusa de Ucrania han sacudido todos los cánones establecidos, las cartas del juego se han mezclado y las reglas ya no funcionan como antes. Hay que cambiar de estrategia, debemos apostar por otras cartas.

Los empresarios nos enfrentamos a un nuevo escenario y es en este preciso momento, en un contexto de incertidumbre, donde empiezan a aparecer nuevas oportunidades. Y es por eso por lo que debemos seguir otras dinámicas en función de nuevos acuerdos. Me preocupa que las decisiones políticas no se ejecuten sin el consenso con los agentes sociales. De esta manera no vamos a unirnos ni a crecer, sino dividir y menguar. El diálogo social es vital, llegar a acuerdos público-privados y también más incentivos fiscales para alcanzar la recuperación económica de Balears. Y es de suma importancia aplicar la responsabilidad, la circularidad y la sostenibilidad en todo el proceso productivo para obtener un verdadero cambio.

Para que las empresas de Balears vayan en la misma dirección deben de disponer de los recursos adecuados. Hace falta poder hacerle frente a esta transformación con un elemento acelerador que no es otro que el de la innovación y la digitalización, con la gran oportunidad que suponen los fondos europeos para la reconstrucción de la economía del Archipiélago. Es imprescindible que estas ayudas lleguen al tejido empresarial de las Islas, ya que los grandes desembolsos a España no alcanzan la misma velocidad en su llegada a las empresas por la ineficacia del sistema de gestión. Lo cierto es que estas ayudas descienden por un cuello de botella: las convocatorias se publican como si cayeran a cuentagotas, y de los 485 millones que se tenía previsto ejecutar entre 2021 y 2027, pocos han llegado a la economía real.

Quisiera poner en valor que CAEB creó el pasado julio una oficina de proyectos europeos para ofrecer a las empresas asociadas la labor de información y difusión, a la vez que identificar retos concretos del tejido productivo balear dirigidos a las convocatorias idóneas. La oficina será un interfaz imprescindible para conectar a los distintos agentes que deben intervenir. Además, consideramos fundamental establecer procedimientos adecuados y transparentes que conducirán a la aceptación general de la legislación europea.
Respecto a 2020, la economía balear está en proceso de recuperación, aunque el año pasado se cerró a un ritmo de crecimiento más lento del esperado (8,9). Tampoco podemos olvidar que todavía hay miles de personas en ERTE, por lo que desde CAEB reclamamos que esta herramienta se mantenga para todas aquellas empresas que sigan teniendo restricciones a la actividad derivadas de la situación sanitaria.

Algunos datos indican que en 2021 se crearon un 32,9% más de empresas, sin embargo, el capital constituido en Balears fue un 11% menor. Nos alegra ver que se apueste por emprender y crear nuevas empresas, pero hay que ser cautos a la hora de hablar de estas cifras, a simple vista positivas, ya que no quiere decir que se traduzcan en un incremento de la economía del tejido empresarial ni tampoco de la recuperación económica. Recordemos que el 60% de las pymes en nuestro país no superan los cinco años de vida, debido en parte a las trabas en los trámites burocráticos.

El año 2022 ha empezado sin que se aplique, un año más, el Régimen Especial de Balears, aprobado en 2019, y que se ha quedado esperando en un cajón fuera de los Presupuestos Generales del Estado. Los perjudicados siguen siendo los ciudadanos de las Islas que sufren desigualdades con sobrecostes en relación con el resto de las CCAA derivadas del factor insularidad.

Si las pérdidas no han sido suficientes para algunas o la gran mayoría de las empresas de Balears durante estos dos años de pandemia, tenemos que añadirle la subida del precio de los carburantes, los problemas de distribución y el incremento del IPC (9,8% de tasa interanual el pasado marzo, su tasa más alta en 37 años, según el INE). La inflación y el aumento de los costes son un problema, ya que se puede generar más economía sumergida.

Recordemos también que las empresas acabaron y empezaron el año con menos trabajadores en su plantilla debido al gran aumento de contagios por la sexta ola de coronavirus. El boom de las bajas laborales por COVID colapsó el sistema burocrático sanitario español (solo en diciembre se incrementaron un 270%), lo que se traduce en menos personas trabajando y una merma de la productividad, como también en una carga de trabajo para el resto de personal.

Mientras la incertidumbre protagonizaba los vaivenes económicos, se aprobó la reforma laboral que, desde CAEB, integrada en CEOE y CEPYME, valoramos positivamente por el consenso, el diálogo y el acuerdo que garantiza la seguridad jurídica, fundamental para la recuperación de la economía y la creación de empleo. La reforma mantiene la flexibilidad de las empresas y consolida la figura del fijo discontinuo, esencial para Balears. Para llegar a este acuerdo, el papel de CAEB ha sido clave a la hora de defender la singularidad de nuestra economía. Se trata de un acuerdo que proporciona estabilidad, garantiza la paz social, consolida lo esencial de la reforma laboral de 2012 y trabaja por reducir la temporalidad en España como pide la Unión Europea.

A la mochila de trabas y dificultades a las empresas por remontar económicamente se le añade la subida del salario mínimo interprofesional en un momento inadecuado, ya que introducir mayores costes en un entorno de inflación y de problemas de suministros frena la recuperación económica. Recordemos que las empresas han asumido más de un 30% de aumento del salario mínimo en solo dos años. ¡Y qué dos años!

En la mochila que arrastramos desde hace dos años, ahora añadimos la nueva ley de turismo, un instrumento que necesitamos que sea útil y flexible, que se adapte a los cambios que se producen en nuestro entorno y en la demanda. Y precisamente por eso hay que trabajarlo con rigor, con tiempo y alcanzando grandes consensos. En CAEB apoyamos todos los avances hacia la circularidad y sostenibilidad del destino, pero rechazamos cualquier moratoria. La digitalización del sector turístico es clave para mantener y mejorar la productividad. Los avances en cuestiones sociales y medioambientales deben estar en la mesa de negociación para llegar a acuerdos que nos permitan compartir y liderar el turismo sostenible.

Apostamos, como señalé durante la última Asamblea de CAEB en la que fui reelegida presidenta, por crecer mejor, con mayor eficiencia, a través de la tecnología y la innovación. La mejora de la eficiencia ha permitido la evolución de muchas industrias en las últimas décadas, lo suficiente como para conseguir una producción mayor con menor impacto ambiental.

La solución no está en no crecer o en crecer menos, sino en crecer mejor, alineados con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que marca la ONU, en cuyo cumplimento estamos centrándonos desde CAEB.

Son muchos los que vaticinan que 2022 será el año de la recuperación económica. Está bien ser optimista, pero debemos de seguir siendo prudentes con los pronósticos. Según fuentes de la Comisión Europea, España es el único país de Europa que no recuperará el PIB precrisis este año, quedará un 1,1% por debajo de las cifras de 2019, un pronóstico previo al estallido del conflicto en Ucrania, que no hará sino retrasar la ansiada recuperación… Estas crisis, y las que vendrán, son grandes retos para cualquier economía del mundo, para cualquier empresario, pero aquí tenemos algunos de los mejores, capaces de adaptarse a cualquier revés, por duro e inesperado que sea.

El impacto que aún arrastramos de la caída del turismo, la subida de los precios, el golpe a la cadena de valor y las bajas por COVID retrasan la total recuperación, señalan desde Europa. Ojalá se equivoquen. Lo que es seguro es que este año sigue siendo un año de pandemia, pero también de cambios, esperemos que, a mejor, en la economía de Balears.l

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