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Un derbi de Palma como una catedral

El derbi se ha jugado esta semana en versión ‘futbolín’. Hoy el partido irá ya en serio sobre césped y en Son Moix. | Teresa Ayuga

| Palma |

Mañana de derbi en Son Moix. Real Mallorca y Atlético Baleares dirimirán sus diferencias deportivas desde las 12 del mediodía en un partido cargado de altas dosis de motivación por tratarse del enfrentamiento entre los dos equipos principales de Ciutat y porque hace 38 años que los dos primeros equipos no disputan este encuentro en partido oficial, en campo del Mallorca y en la misma categoría.

El equipo rojillo llega al partido después de perder ante la Penya, pero reforzado por la presencia de Aridai Cabrera, el último fichaje de invierno y que se suma a la llegada de Álvaro Bustos y Salva Ruiz. Por su parte el ATB se presenta en Son Moix con Canario y Hugo Díaz, pero sin el esperado delantero que tenía que reforzar al equipo esta semana. Tras la victoria en Formentera, los de Horacio Melgarejo asoman en el campo del Mallorca con la moral reforzada, pero con un innegable puñado de dudas porque una victoria no puede hacer olvidar la terrible temporada que le ha llevado a vivir un año casi para olvidar.

El Mallorca es líder, pero reducir todo análisis a la clasificación también sería poco prudente. Estos últimos encuentros el equipo de Vicente Moreno ha cedido terreno, empatado un enorme puñado de partidos y cosechando la primera derrota ante uno de los últimos clasificados. ¿Reduce esto su potencial o favoritismo? En absoluto. Como tampoco el ATB es claro perdedor.

Este partido es un oasis en la enorme travesía por el desierto que es la temporada en Segunda División B. A partir de ahí los condicionantes previos sirven a modo de presentación del encuentro, pero poca cosa más. A la motivación ambiental hay que unir la motivación en el vestuario. Siete días dan para mucho y los futbolistas han tomado plena conciencia de que es una fecha histórica, como lo fue hace casi cuatro décadas. Sin embargo, para la gran mayoría de mallorquinistas no es motivo de orgullo jugar el partido de esta mañana.

Porque este encuentro se disputa después de perder la categoría profesional en uno de los años más deplorables y humillantes que se recuerdan. Otra cosa hubiera sido jugar este encuentro en categoría profesional.

El aficionado blanquiazul por su parte asiste al choque con toda la ilusión del mundo porque con Ingo Volckmann en el club, pese a los errores cometidos, da la sensación de que algo va a cambiar a corto plazo. A la construcción del nuevo estadio se une su entusiasmo por el club y su implicación económica y personal. Por lo tanto, partidos como el de hoy, de una forma u otra, son pequeñas porciones de emoción de lo que espera sean también tiempos mejores para ellos.

Desde el punto de vista deportivo el Mallorca no puede contar con Abdón Prats, autoexpulsado el pasado domingo en Ibiza. Tampoco están Giner y Lago, circunstancia con la que el Mallorca poco a poco se acostumbra a vivir porque no queda más remedio. Como no queda más remedio tampoco al Atlético Baleares aprende a vivir sin Xisco Hernández. El otro factor que sumará atractivo al partido para los aficionados del Mallorca será ver en acción al recién llegado esta semana, Aridai Cabrera. El derbi es capital, lo tiene todo.

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