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El Mallorca pasa del sonrojo a la épica

Los jugadores del Mallorca celebran el gol del empate ante el Valencia. | Reuters

| Estadio Mestalla, Valencia |

Valencia 2 - 2 Mallorca

Valencia: Guaita, Barragán, Rami, Dealbert, Jordi Alba (Piatti, m.75), Feghouli, Parejo, Tino Costa, Jonas (Topal, m.86), Soldado y Aduriz (Mathieu, m.65).

Mallorca: Aouate, Chico, Nunes, Ramis, Cáceres, Pereira (Pau Cendrós, m.86), Martí, Tejera (Alfaro, m.63), Álvaro (Chori Castro, m.89), Nsue y Víctor Casadesús.

Goles: 1-0, m.23: Tino Costa. 2-0, m.43: Aduriz. 2-1, m.57: Nsue. 2-2, m.66: Casadesús.

Árbitro: Muñiz Fernández (colegio asturiano). Amonestó por el Valencia a Rami y por el Mallorca a Cáceres, Casadesús, Chori Castro y Aouate. Expulsó con roja directa al valencianista Tino Costa (m.85).

El Mallorca tiene varios problemas. En lo institucional es una bomba de relojería a punto de estallar y en lo deportivo tiene dos caras, una muy mala y otra muy buena. Juega varios partidos en uno mismo, unas veces se divierte y otras desespera y cambiar esto es ya imposible. Es su DNI, la falta de equilibrio, o se bloquea o va a por todas. Es vivir al límite del bien y del mal. Ante el Valencia pasó de perder dos a cero en el descanso a empatar a mediados del segundo tiempo. Es como un niño muy travieso al que tras un reprimenda de la madre, vuelve a comportarse. Es más difícil predecir un partido de fútbol del Mallorca, que el tiempo que hará mañana. Así de claro. Puede ser en el minuto uno un desbarajuste y a los veinte segundos es un equipo voraz, temible, inspirado y hasta por momentos preciso. ¿Se puede ser más bipolar?

Planteamiento

Pero que nadie se engañe, nada es por casualidad y una vez más Caparrós dejó retratado a Serra Ferrer. No sirve Ogunjimi, ni Hemed, ni Alfaro... Ninguno de ellos fue titular ayer y el de Utrera prefirió a un jugador del filial, Álvaro, en lugar de un futbolista que casi ha costado 3 millones de euros. Joao ni estaba, al igual que Zuiverloon y eso es significativo porque recorta mucho las alternativas del entrenador y no tener alternativas en partidos como el de ayer es un problema añadido. Eso para empezar. Con un central de lateral, con el lateral en el banquillo, con un montón de millones en forma de suplentes y sin un plan al que echar mano, así empezó a jugar ayer el Mallorca en Mestalla. Pereria y Nunes, dieron oxígeno en el segundo tiempo, donde realmente empezó a jugar el Mallorca, porque ayer el equipo balear se percató de que hubo partido no a las cuatro sino a las cinco de la tarde.

Nada más arrancar el primer tiempo se vislumbró que el partido sería muy largo para el Mallorca. La tropa de Caparrós sólo pudo correr detrás de los jugadores del Valencia. Nada más. Tratar de explicar y profundizar en lo que hizo un equipo y otro es un ejercicio que roza lo absurdo. Y sin embargo el primer acto sólo se cerró con un dos a cero. Si falla la calidad puede aparecer el entusiasmo, si no aparece la inspiración puedes echar mano de la motivación y si la falta de ideas prevalece siempre hay opciones de que una individualidad te solucione el problema. Pero ayer fallaba todo en el primer acto. No había nada. Nada de nada. Correr y correr. Pero el fútbol no es un maratón, hay que aportar un plan y el plan se quedó en la pizarra o en la página web del entrenador. Dudú Aouate era quien más trabajo tenía y quien mejor se comportaba, pero el israelí es internacional, es muy bueno, pero todo tiene un límite. Una mano milagrosa envió un balón de Soldado a córner (min.10); el larguero escupió un balón de Tino Costa y Chico sacó un balón bajo la línea en el 21. Pero hasta los santos tienen un límite y en el minuto 22 sucedió lo inevitable, el primer gol valencianista. Un disparo de Tino Costa de larga distancia, que dio finalmente en un defensa, desbarató la acción de Aouate, que nada pudo hacer para detener el balón. Pero el final del primer tiempo concluiría con una jugada de chiste. Una mala entrega de Tejera a Aouate, que tampoco eligó la mejor opción, terminó con Aduriz entrometiéndose y anotando el gol tonto de la jornada. Dos cero y descanso. Sinceramente pudo ser peor.

Pero tras el descanso el Mallorca salió dispuesto a dar un puñetazo sobre la mesa y echó mano de la autoestima para equilibrar el partido. Hizo lo imposible y en un ?pim-pam-pum' empató el partido. Así de sencillo. Un pase de Pereira acabó con el balón entre los centrales y ahí apareció Nsue para marcar. Da igual si no son amigos del alma, lo importante es que sean socios en el campo y ayer la asociación funcionó tras el descanso. El gol de Emilio dejó KO al Valencia y el Mallorca si algo sabe, es moverse en situaciones límite. Y le echó garra y carácter y en el 65 empató gracias a un tanto de Víctor, que aprovechó un pase de Nsue. Increíble y, sin que sirva de precedente, justo. Metió el Mallorca el miedo a Mestalla, a sus jugadores, a la afición, a Emery. Y es que al final mereció ganar el once de Caparrós porque Ramí cometió un más que posible penalti sobre Víctor, una pena máxima que no fue señalada. Al final empate a dos, punto de oro en un partido donde todo estuvo perdido y al final todo cambió. Una lección más de la que aprender. Un punto entre el sonrojo y la épica.

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