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El Mallorca se asoma al precipicio

Los menos habituales de Caparrós debutan en la Copa con un tropiezo ante el Sporting

Imagen del local Martí Crespí ante el visitante Eguren, ayer, durante el lanzamiento de una falta.

| Palma |

El Mallorca se adentró ayer en el torneo del KO recibiendo un golpe que le deja contra las cuerdas y en manos de un Sporting que sacó el máximo rendimiento a un magistral libre directo lanzado por Juan Muñiz. Solo una acción a balón parado podía desequilibrar un encuentro de ida de dieciseisavos de final marcado por el tedio y por el estreno de tres canteranos en las filas locales: Xisco Hernández, Tià Sastre y Abdón Prats, que se topó con Cuéllar en el descuento en una acción que podría haber supuesto el 1-1.

La puesta en escena de los menos habituales propició que ambos contendientes acumularan imprecisiones en un arranque en el que el Mallorca salió más enchufado, aunque y unos y otros tenían claro que su prioridad era mantener la portería a cero. El ímpetu de Hemed deparó un primer aviso local con un remate desviado en el primer minuto de juego, pero fue el Sporting el que dispuso de una doble oportunidad (min. 9). Calatayud repelió con apuros un disparo de Bilic y Carmelo mandó alto el rebote que había quedado en el área pequeña.

Interrupciones

La ocasión desperezó a los visitantes, que pasaron a controlar un juego impregnado de interrupciones por las faltas. Justo cuando el juego de se desarrollaba en la parcela local llegó la ocasión más clara de los rojillos. El debutante Xisco, que fue junto a Aki uno de los más activos en la faceta ofensiva, habilitó desde la derecha a Alfaro al primer toque, pero el andaluz remató flojo en el mano a mano con Cuéllar.

La coincidencia de Pep Lluís Martí y Joao Victor en la sala de máquinas propició que las escasas dosis de peligro mallorquinistas las inyectaran las bandas, aunque los múltiples centros de Aki murieron siempre en las manos de Cuéllar. El Sporting, por su parte, limitó su producción ofensiva a las jugadas a balón parado, donde la seguridad que exhibió la pareja de centrales formada por Nunes y Martí Crespí facilitó que los jugadores enfilaran el túnel de vestuarios con el marcador inicial.

Tras el paso por la caseta se acentuó la preocupación de los dos equipos por tener a salvo a sus porteros. El recurso del conjunto de Caparrós, que dio entrada a Tià Sastre en el centro del campo, fueron los disparos lejanos. Lo intentaron Martí (min. 53), Joao Victor (min. 66) y Martí Crespí (min.71), pero el duelo lo cambió la entrada al campo del joven Juan Muñiz, que acumuló dos acciones que advirtieron de su potencial. Sin embargo, se convertiría en el verdugo del Mallorca al transformar de forma magistral un lanzamiento de falta en el minuto 83. Su disparo sobrepasó la barrera y se coló por la escuadra de Calatayud.

Los locales lo intentaron mandando balones al área que no encontraban rematador. La salida de Abdón en las postrimerías del duelo actió la vanguardia y el joven canterano pudo empatar en el descuento tras recibir un pase de la muerte de Bigas. La fortuna se alió con Cuéllar para detener el disparo a quemarropa de Abdón.

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