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Italia comienza su defensa del título con un empate ante Paraguay (1-1)

El italiano Daniele Di Rossi,d, y el paraguayo Lucas Barrios,durante el partido entre las selecciones de Italia y Paraguay. | Efe - ESTEBAN COBO

| Ciudad del cabo |

Un gol de Daniele de Rossi, decidido a asumir el liderazgo azzurro mientras dure la ausencia de Andrea Pirlo, evitó el sonrojo del vigente campeón ante Paraguay, reforzado por la oposición que ejerció ante Italia pero con un premio menor por un error de su meta, Justo Villar.
El conjunto sudamericano tuvo el partido encarrilado. En su mano. Pero el desacierto de su meta le privó del triunfo y devolvió parte del crédito al criticado grupo de Marcelo Lippi, que no disipó sus dudas.
Italia sigue sostenido en la vieja guardia. Carece Marcelo Lippi de dotes de convicción, de juegos malabares para disimular que su bloque se sostiene en hombres de antaño, distantes de la reconversión y acuciados por el paso del tiempo.
Más de la mitad del once que dispuso ante Paraguay salieron campeones de Alemania con más o menos protagonismo. El meta Gianluca Buffon y los jugadores Gianluca Zambrotta, Fabio Cannavaro, Daniele De Rossi, Vincenzo Iaquinta y Alberto Gilardino. A los que hay que añadir la armada sentado en un banquillo abanderada por Andrea Pirlo, la gran añoranza 'azzurra'.
Lippi eligió a Riccardo Montolivo en su lugar. Auxiliado por Daniele De Rossi y Claudio Marchisio. Fue el volante del Roma, con cuentas pendientes desde hace cuatro años, el que más buscó el protagonismo.
Subió la apuesta en el arranque Italia. Fue un cruce de sensaciones la apertura del Grupo F. El cuadro europeo afrontó el choque como un león herido. Espoleado por las voces en contra que pretenden recordar día tras día a Lippi en la concentración de Sudáfrica, pretendió de un plumazo desvestir de la razón a los críticos.
Paraguay, mientras, padeció el impacto que genera su rival y el escenario, el Mundial. Se echó atrás, en contra de la teoría que predica su preparador, el argentino Gerardo Martino, empeñado en borrar la leyenda de conservador que históricamente persigue a la 'albirroja'. De entrada sorprendió la inclusión en el centro de la zaga de Antolín Alcaraz, presumible suplente en favor de Darío Verón. Habló Martino de una duda en la previa. Pocos aventuraron que fuera la defensa donde estaba la cuestión. La decisión le salió bien al argentino. Cumplió de sobra atrás y marcó el central del Club Brujas.
El ímpetu italiano se diluyó en cuanto los laterales Domenico Criscito y Gianluca Zambrotta fueron tapados. Fue ahí por donde más daño hizo en el arranque aunque apenas dispusieron de ocasiones de gol.
Unicamente, un error de Enrique Vera, que amplió el panorama de Montolivo, con demasiado terreno por delante y una mala solución. Disparó precipitado y flojo. Paraguay ganó en confianza tras contemplar que los amagos del campeón eran de fogueo.
Un par de saques de esquina le aproximaron a la zona de Gianluca Buffon. Aureliano Torres pudo marcar, pero su tiro salió muy desviado.
Oportunidad
Tras el arranque Paraguay se estiró y tuvo su mejor ocasión por los desajustes de su rival. En el minuto 22 Torres quedó en buena ocasión para disparar pero lo hizo mal y desviado.
A orillas del descanso la bomba guaraní estalló. Una falta lanzada por Torres desde la línea de tres cuartos es aprovechada por Alcaraz. El defensa superó a Fabio Cannavaro y cabeceó a la red.
Lippi, que tuvo que dar entrada al meta del Cagliari, en lugar de Buffon, aquejado de una dolencia en el nervio ciático, tiró de otro superviviente de Alemania para intentar enmendar la situación. Mauro Camoranesi saltó al campo. Italia acentuó su presión.
No fue, sin embargo, una acción de talento lo que le sacó del apuro, sino un error del meta del Valladolid Justo Villar en la salida de un córner, que propició el cabezazo de Danielle de Rossi en el área pequeña. El duelo se abrió. Pero Italia recuperó la compostura. Cercó a Paraguay, lastrada por el esfuerzo y tocada por el mazazo. Martino tiró de Jonathan Santana para dotar de oxígeno a la medular. Roque Santa Cruz y Oscar Cardozo, entre algodones durante el inicio de la concentración, asumieron el ataque. Aunque apenas contaron con protagonismo.

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