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El Mundial se estrena con un empate entre México y Sudáfrica

Detalle de la ceremonia de Apertura del Mundial de Sudáfrica 2010 que se celebra en el estadio Soccer City de Johannesburgo. | Jorge Zapata

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El Mundial de Sudáfrica 2010 alzó el telón en Johannesburgo con un empate justo entre la anfitriona y México, que empató por medio de Rafa Márquez el golazo inaugural de Tshabalala, un resultado que deja a ambas selecciones con sus posibilidades intactas en el Grupo A, donde también se encuadran Francia y Uruguay.

Guiada por Giovanni Dos Santos, la selección mexicana entró más conectada al partido y apenas tardó dos minutos en disfrutar de su primera ocasión. El joven ex jugador del Barcelona aprovechó el miedo sudafricano, con los once 'bafana' jugando en su campo, para agujerear el entramado defensivo. Con un potente tiro a los 20 minutos lamió el poste y estuvo a punto abrir el marcador.

Sudáfrica intentó estirarse de la mano de Pienaar, el único con la claridad suficiente para ver huecos y autor del primer disparo de su equipo, un lanzamiento de falta que no encontró portería. El espejismo sudafricano no duró y, a la media hora, Guille Franco marró la mejor ocasión, una mano a mano que exigió pose felina de Khune tras un imaginativo pase en profundidad de Carlos Vela.

Un gol de cabeza bien anulado al propio Vela por fuera de juego (min.38) y otro testarazo de Guille Franco (min.41) cerraron el puñado de ocasiones mexicanas antes del descanso, anticipo de un leve despertar local que a punto estuvo de costarle un gol al 'Conejo' Pérez. Al portero de los Jaguares de Chiapas le temblaban las manos, pero no tuvo que emplearlas porque a Mphela le faltaron milímetros para conectar un centro que era medio gol.

Tshabalala rompe la escuadra y el partido

Diferente suerte corrió el guardameta mexicano a los diez minutos de la reanudación. Tras una fase de tanteo, Dikgacoi encendió un contaataque con un exquisito pase interior a Tshabalala. El atacante se plantó frente Pérez un poco escorado a la izquierda, pero soltó un zapatazo que embistió la red por la escuadra contraria. El primer gol del Mundial, empujado por miles de 'vuvuzuelas'.

Khune reaccionó con otra gran parada a la violenta de reacción de Giovanni, pero fue Sudáfrica la que olfateaba el gol con más insistencia. Modise dispuso de dos estupendas ocasiones (min.65 y 69) ante 'Conejo', pero erró a ambas y condenó a su equipo a un sufrimiento que no tardó en cristalizar.

Fue Rafa Márquez el encargado de empatar (min.79), en una acción más propia de un delantero de raza. El central azulgrana recibió un centro medido del deportivista Guardado y fusiló en el área pequeña engañando a Khune, que se tiró a por un centro inexistente. México encontraba el premio por medio de un zaguero cuando ya había permutado a su pareja atacante en busca del gol, el mayor lunar del equipo como ya había avisado el propio Javier Aguirre.

El combinado azteca se hizo con el control en los últimos diez minutos, pero fue su rival la que estuvo a punto de llevar el delirio al Soccer City de Johannesbugo. Sin embargo, Mphela (min.87), trastabillado por un defensa, mandó la bola al palo para respiro del 'Conejo' y de todo el país centroamericano.

Ceremonia de inauguración

El partido se ha celebrado después de la gran ceremonia de inauguración, un espectáculo colorista y multitudinario en el Soccer City.

Sobrevolaron el estadio tres cazas del Ejército y cinco aviones de hélice en acrobáticos tirabuzones, pasando tan cerca del estadio que a su estela flamearon las banderas de los hinchas, a la espera de contemplar algo más de media hora de agradable espectáculo envuelto en incontables decibelios.

A una lona gigante que cubría todo el rectángulo de juego accedieron entonces docenas de figurantes vestidos con trajes tradicionales, un escarabajo pelotero gigante y el mapa del continente negro, elaborado con telas típicas y sobre el que fueron apareciendo huellas humanas que se encaminaron hacia el norte, como así hizo el ser humano al inicio de los tiempos.

Cientos de personas tomaron parte en una ceremonia recibida con agrado por parte del público, que fue afluyendo lentamente al estadio hasta casi abarrotar las gradas.

Justo en el círculo central del que echará a rodar el balón del Mundial apareció de repente una réplica de un bol típicamente sudafricano o de una calabaza, o lo que es lo mismo, un réplica del estadio Soccer City, con sus mismos colores terrosos e idénticos agujeros en su estructura exterior.

Dicho quedaba que el Mundial se disputa en Africa y, más concretamente, en Sudáfrica y en el Soccer City, así que llegó el momento de los protagonistas: las 32 selecciones que jugarán por alzar la Copa del Mundo.

Apareció en el centro del estadio un nutrido grupo de figurantes vestidos de blanco, que alineados al modo de las tropas del ejército romano, fueron mostrando y ocultando unas pelotas naranjas y componiendo así los nombres en inglés de los 32 países participantes.

El último, Sudáfrica, sirvió para que la grada estallase de júbilo, ese mismo que mostró cuando un mosaico humano, para cerrar la ceremonia, compuso el logotipo oficial dwe la FIFA para el Mundial 2010.

De nuevo sobrevolaron los aviones el Soccer City, se fueron los figurantes, entraron los operarios, desapareció la lona, relució el verde del césped y se encendieron los aspersores: a partir de ahora, el protagonismo todo es para el fútbol.

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