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Fútbol/Liga de Campeones

Regalo y a octavos

El Steaua de Bucarest regala tres puntos claves al Madrid con un tanto en propia puerta marcado por Banel Nicolita

Real Madrid 1
Steaua Bucarest 0

R.MADRID: Iker Casillas (**), Sergio Ramos (**), Cannavaro (**), Helguera (**), Roberto Carlos (**), Emerson (**), Diarra (**), Raúl (**), Guti (**), Robinho (**) y Van Nistelrooy (**).
Cambios: Beckham (**) por Diarra, Ronaldo (*)por Van Nistelrooy y Reyes (-) por Robinho.

STEAUA: Cernea (*), Stancu (*), Ghionea (*), Goian (*), Marin (*), Nicolita (*), Paraschiv (*), Petre (*), Oprita (*), Dica (*) y Badea (*).
Cambios: Therau (-) por Ghionea, Lovin (-) por Badea y Coman (-) por Oprita.

Àrbitro: Konrad Plautz (Austria). Mostró cartulina amarilla a Petre, Nicolita, Cernea y Goian.

Gol:
1-0, Minuto 71, Nicolita, en propia puerta.

Luis Villarejo|MADRID

El Real Madrid, con la ayuda del gol tonto de la noche europea, marcado por Banel Nicolita en propia puerta, acabó con las esperanzas del Steaua de Bucarest y sacó su billete para los octavos de final de la Liga de Campeones. No fue un partido para grabar en vídeo desde luego. La buena noticia es que el Real Madrid ha hecho sus deberes y podrá afrontar con más calma el calendario europeo que le resta ante Lyon y Dinamo de Kiev en Ucrania. El Madrid jugó de visitante en el Bernabéu. Los 15.000 rumanos metieron tanto ruido en la grada que el partido parecía se jugaba en Bucarest. Cornel Cernea fue el portero titular. Carlos Fernandes, señalado como culpable por el presidente Becali en la ida, se quedó en el banquillo. Y con poco o nulo futuro en el club. No jugó bien el Real Madrid en el primer tiempo. A Cosmin Olaroiu, el técnico del Steaua, alguien le dejó el vídeo contra el Atlético de Madrid de Javier Aguirre. Repitieron el guión. Asedio a Guti, con Petre y Paraschiv al frente de la batalla, y escasa salida del balón en ataque para los hombres de Capello.

El Steaua actuó con inteligencia. Sacudió mucha «patada táctica» y buscó la contra de Dica en el medio centro. A Iker apenas si le encontraron. Sólo en una pusieron peligro. A los 34 minutos sacó una mano buena Iker a disparo de Marin, ofensivo siempre en el carril izquierdo. Sin embargo, Iker anduvo con poco tino en el saque de puerta. Llegó a acumular hasta cinco saques a la grada. Al sexto, apostó por sacar jugado el balón con la mano. El juego fue trabado, con poco tiempo de juego real. En entrega, Capello no puede reprochar nada a su tropa. En acierto y en juego, sí. Van Nistelrooy apenas si entró en acción, aunque mandó un balón al palo.

Y es que el Madrid, al que en las últimas semanas se le había dado bien el juego aéreo, no jugó cómodo esta noche con dos gigantes como Goian y Ghionea. Nada que ver con el desastre de Bucarest. La fluidez del balón era la asignatura pendiente del Madrid en el segundo tiempo. Fue demasiado previsible. Nunca hubo sorpresa. Tras el descanso, más ocasiones en siete minutos que en todo el primer tramo. Raúl, Helguera avisaban. Robinho puso energía. Le sobra siempre un regate, pero nadie puede reprocharle su actitud. Tiró del equipo a su manera. Capello movió ficha. Beckham suplió a Diarra. Reajustó tácticamente al equipo. El inglés, a la derecha. Raúl, de enganche, delante de Guti. Quitó Capello a un escudero, algo que le reclama buena parte del estadio.

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