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Motociclismo

Arranca la era Aprilia

La fiabilidad de la RSW 250 facilita la adaptación de Lorenzo a una moto con alta velocidad punta

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No acumula un historial como el de Honda, pero la factoría de Noale ha dado al motociclismo algunas de las máquinas que han hecho época. Y en proceso está la que debe llevar a Jorge Lorenzo a alcanzar el título mundial del cuarto de litro. Es una moto más exigente en el pilotaje, pero por encima de todo, un producto de fábrica que permitirá manejar todo tipo de alternativas. Su velocidad ha causado sensación en la recta final del Mundial. Stoner ha volado sobre la Aprilia RSW 250, la misma que mañana probará el piloto mallorquín sobre el asfalto de Cheste. Así dará inicio la era Aprilia, el nuevo periplo en el que se ha visto inmerso el Fortuna Racing Team. Más de veinte títulos mundiales y el vigente subcampeonato del cuarto de litro son la carta de presentación del proyecto que comparten Dani Amatriaín y Leo Mercanti, el responsable de la actividad deportiva del Grupo Piaggio. No es una moto nueva, pues la Aprilia significó su paso previo al Mundial. «La diferencia con la Honda es que corre bastante, tiene una buena velocidad punta, pero por encima de todo, que va a ser una moto a mi medida», explicaba Jorge sobre el modelo RSW 250. Su motor de dos ciclindros en V de noventa grados y su potencia de más de 110 caballos son algunas de las claves que han llevado a Porto, De Puniet y Stoner a plantar cara a Pedrosa y poner en apuros al propio Jorge Lorenzo, quien destaca la calidad de su nueva compañera de aventuras en el Campeonato del Mundo. «Es lo que quería y seguro que no voy a tardar en acostumbrarme. La diferencia entre la Honda y la Aprilia existe, pero simplemente es de pilotaje, los componentes no suelen variar. Si la pones bien a punto, puede que vaya muy bien o muy mal, no tiene término medio», añadió el piloto, que visitará con asiduidad la factoría transalpina para seguir de cerca las evoluciones de la puesta a punto del modelo que se cocina en Noale para llevarle a lo más alto en el Mundial de 2006. Esa es la meta de Aprilia y el mallorquín Lorenzo, a quien no le asusta la presión. «Me va la marcha», sentencia el balear.

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