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Baloncesto LEB-2

El Drac Inca apela al orgullo y vuelve a mirar hacia la cima

Un robo de balón de Sergio García permitió a Johnson anotar una canasta que valió el partido

DRAC INCA 74
POZUELO 72

DRAC INCA (12+20+17+25): Alberto Alzamora (3), Sergio Rodríguez (13), Adrián Boccia (12), Quique Moraga (17), Stevie Johnson (12), -cinco inicial- José María Pedrera (2) y Chris Sneed (15).

26 de 50 en tiros de dos puntos, 4 de 13 en triples y 10 de 16 en tiros libres. 37 rebotes (21 defensivos y 16 ofensivos) y 21 faltas personales.

POZUELO (16+12+23+21): Ignacio Fort (18), Juan Jiménez (15), Sergio Fernández (8), Pablo Machado (0), Hugo Garcia (5), -cinco inicial- Mark Poag (6), Darío Quesada (14), Elizagaray (2) y Egidio (4).

18 de 38 en tiros de dos puntos, 7 de 17 en triples y 15 de 19 en tiros libres. 25 rebotes (17 defensivos y 8 ofensivos) y 21 faltas personales.

Àrbitros: Zamora y Rodríguez (Valencia). Eliminaron por cinco faltas personales a José María Pedrera. Además, señalaron falta antideportiva sobre Fort y técnicas a Juan José Jiménez y Quique Moraga.

Cristóbal Muñoz

El Drac Inca vivió un último minuto de infarto y supo inclinar el marcador a su favor en una situación límite. El conjunto de Juan Díaz tumbó al Pozuelo (74-72) y de paso se llevó el basket average directo con uno de los grandes candidatos al ascenso, dando que en la ida, los de es Raiguer cayeron por la mínima (88-87).

Tuvo que esperar el Drac Inca al epílogo del choque para dar una alegría a su hinchada. A falta de quince segundos para el bocinazo final, los gualdinegros perdían de dos (70-72). Entonces, Adrián Boccia -que hizo las veces de base ante las lesiones de Joan Riera y Lolo Castro- mostró su temple desde la línea de tiros libres al ser objeto de falta. Anotó los dos lanzamientos (72-72) y el Drac Inca optó por presionar por toda la pista. Salió bien, pues Sergio Rodríguez le robó el balón a Hugo García y ofreció el balón a Stevie Johnson para que encestara y diera la victoria a los inquenses.

Al Pozuelo le quedaban cinco segundos para reaccionar, pero no fue tiempo suficiente y el intento de triple desesperado de los madrileños no llegó a tocar ni el aro. De esta manera, el Drac Inca daba un paso de gigante en los albores de un derbi emocionante. No lo tuvo fácil del conjunto de Juan Díaz, pues tuvo que sobreponerse a un pésimo arbitraje y al dominio ejercido por el Pozuelo a lo largo de los primeros diez minutos de juego, un control de la situación que se prolongó durante el arranque del segundo parcial, cuando el Pozuelo dispuso de seis puntos de renta a su favor (12-18).

Entonces fue el Drac Inca el que decidió dar un golpe de efecto en el electrónico, igualando la contienda (18-18) para entrar en una fase de alternancias que desenvocó en la salida de Quique Moraga, quien dinamitó el choque, que llegó al descanso con una ligera renta a favor de los locales (32-28). Las alternancias siguieron definiendo el tercer cuarto, que tuvo al Pozuelo como referente. De hecho, los madrileños iniciaron los diez minutos decisivos con dos puntos de diferencia (49-51).

La fase más determinante del encuentro condujo a un desenlace de infarto, en el que el Drac Inca demostró que posee casta y calidad como para optar al ascenso. De hecho, los mallorquines vuelven a estar entre los cuatro mejores de la clasificación y retoman el buen camino después de dos derrotas consecutivas -La Laguna y Bruesa- que les dejaron fuera de la Copa y frenaron en seco la ascensión de uno de los más sólidos bloques de la LEB-2.

La providencia, y en especial la fe de Sergio Rodríguez y el resto de sus compañeros, ayudaron a hacer realidad lo que parecía muy complicado en los últimos segundos. Lo que importaba era la victoria y ésta se quedó en el Palau d'Esports, que sigue siendo un fortín para los mallorquines, cuya moral se ha visto reforzada tras obtener un resultado de enorme valor cara al desenlace de la competición regular.

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