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Baloncesto/ LEB

El Drac Inca ofrece su versión más derrotista

La quinta debacle de los de Samaniego deja la continuidad del preparador en el aire

73 DRAC INCA: Alberto Alzamora (9), Javier Bulfoni (13), Leo Gutiérrez (12), Rocky Walls (20), Josep Perich (0) "cinco inicial" Sergio Rodríguez (2), Miki López (8), Fernando Palacín (2) y Txomin López (7).
25 de 43 en tiros de dos puntos, 5 de 12 en triples y 8 de 14 en tiros libres. 36 rebotes (25 defensivos y 11 ofensivos). 26 faltas personales.
76 ISASTUR GIJÓN: Joe Modderman (15), Jesús Poves (6), Jared Prickett (6), Íker Urreizti (16), Rubén Burgos (10) "cinco inicial", Jon Kortaberría (8), Rubén Suárez (6), Antxon Iturbe (6) y Francis Perujo (3).
12 de 34 en tiros de dos puntos, 11 de 24 en triples y 19 de 25 en tiros libres. 22 rebotes (13 defensivos y 9 ofensivos). 20 faltas personales.
Àrbitros:
Rodríguez y Martín. Eliminaron por cinco faltas personales a Miki López (minuto 39). Además, señalaron falta técnica a Sergio Rodríguez (minuto 31).

Fernando Fernández
La historia estuvo a punto de invertirse en otro final de infarto. Cuatro puntos y algún minuto más de juego separaron de su primera victoria al Drac Inca, al que infinidad de concesiones en el segundo cuarto condenaron a la soledad de la derrota, y ya van cinco en sendos encuentros.

El guión parecía el mismo de cada jornada. Alberto Alzamora regresaba y asumía el mando. Walls le secundaba bajo el tablero y se reivindicaba ante una afición que ansiaba una alegría. Por esta vía, la conexión Alzamora-Walls ponía por delante a los de Samaniego (16-6). Con el permiso de Modderman, que hizo acto de presencia para fusilar desde 6'25 "cuatro de cuatro en la primera parte" y devolver al Isastur Gijón al partido.

La normalidad volvió con la aparición del segundo cuarto. Drac Inca dejaba escapar el rebote y parte de los avales que le mantenían por delante en el luminoso. El nerviosismo comparecía demasiado pronto con un parcial de 0-5 y un triple de Kortabarría que igualaba la contienda (30-30). Burgos hacía el resto, aunque no todo eran buenas noticias para Moncho Fernández. Modderman cometía su cuarta falta, pero Gijón no se dejaba intimidar. Al contrario, se crecía con la adversidad.

La defensa era un argumento sólido para Samaniego, cuyas rotaciones generaban más de una duda. A todo esto, los asturianos ya marcaban diferencias holgadas (45-64) y Leo Gutiérrez se marchaba al banquillo con cuatro faltas.

Una vez más, la escasa profundidad del banquillo mallorquín quedaba en evidencia. Sergio Rodríguez, Miki López y Fernando Palacín poco aportaban a lo largo de su estancia en el parquet y los pilares del grupo se desmoronaban. A diez minutos para la conclusión del envite, sólo un milagro o un revés contundente podía evitar lo inevitable, nada que no fuera más allá de una derrota.

Mientras en el banquillo la rendición parecía un hecho y la reacción tardaba demasiado en llegar, en la pista el naufragio lo rubricaba Sergio Rodríguez con una falta técnica sin lugar en el mapa de actuación del Drac Inca, que se veía impotente ante un Gijón que, a base de un mayor espíritu de equipo y convicción en sus posibilidades, lograba hacerse con una victoria a domicilio que tiene un sabor especial para Moncho Fernández y sus hombres.

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