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Segunda B

El filial se suicida en el último tramo

Una pena máxima errada por Buades marca el punto de inflexión ante el Melilla

0 MALLORCA B:Alberto (H), Herrero (H), Candela (H), Viale (-), Julio (HH), Buades (HH), Zarandona (H), Amate (HH), Chando (H), Roberto Merino (H) y Quique Mateo (-).
Cambios: Fredi (H) por Quique Mateo, Tuni (H) por Chando y Reynés (H) por Roberto Merino.
1 MELILLA:Navarro (HH), Quique (H), Redondo (HH), Íñigo Ros (HH), Orta (H), Juaqui (H), Cholo (H), Yamal (H), Francis (H), José Carlos (HH)y Caro (H).
Cambios: Filipe (H) por Francis, Nacho Garrido (-) por Caro y Chupa (-) por José Carlos.
ÀRBITRO: Alfonso Suárez, del comité canario (H). Discreto. Mostró cartulina amarilla a Julio, Redondo e Íñigo Ros. Además, expulsó por doble amonestación a Viale (Minuto 86).
Goles:
0-1, minuto 89, Filipe culmina una contra fusilando a Alberto.

Fernando Fernández
El filial se suicidó ante un Melilla que llegó al Sitjar con la orden de vuelo de sumar un punto por la vía del empate sin goles. Los de Tomeu Llompart se mostraron carentes de ideas, y en contadas ocasiones llegaban al área norteafricana. Por su parte, el cuadro de Generelo renunció siempre al ataque, y buscó acciones esporádicas, como la del gol, para sorprender a un Mallorca B al que se le acumulan los problemas. La primera gran oportunidad mallorquinista hubo de esperar al minuto treinta y ocho. Chando tenía todo a favor para encarar a Navarro, pero se pasó en el último regate ante el guardameta.

La clave del encuentro apareció al poco tiempo de iniciarse la segunda mitad. Íñigo Ros cometía un claro penalti sobre Chando que Alfonso Suárez no dudaba en señalar. Miquel Buades tomaba la responsabilidad, pero su valentía no hallaba recompensa. Los guantes de Navarro frustraban el primer tanto rojillo y provocaban la debacle del Mallorca B, que desde entonces se presentó como un equipo rácano. La cosa se complicó un poco más con la lesión de Roberto Merino, que debió abandonar en camilla el césped. Viale ponía la puntilla a un festival de imprecisiones. El defensor veía la segunda cartulina y dejaba en inferioridad al once balear.

Entonces apareció la figura de Filipe. El punta disfrutó de tan sólo media parte, pero fue el jugador resolutivo que el Melilla necesitó. Viendo que el Mallorca B estaba noqueado, los melillenses optaron por jugársela en contras letales. En una de ellas, y a falta de un minuto para el final del tiempo reglamentario, Filipe fusilaba a Alberto y daba tres puntos inmerecidos al equipo de Generelo. El tiempo de descuento sólo sirvió para certificar el conservadurismo melillense. Aguantaron el marcador y fueron más listos que el contrario.

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