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Sergio Ramos salva al Real Madrid en el último minuto del Clásico

El jugador del Real Madrid Sergio Ramos cabecea un balón en presencia del jugador del F.C. Barcelona Luis Suárez. | Reuters

| Camp Nou, Barcelona |

F.C. Barcelona 1 - 1 Real Madrid
F.C. Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Mascherano, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic (Iniesta, min.59), André Gomes (Arda, min.78); Messi, Luis Suárez y Neymar (Denis Suárez, min.87).
Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kovacic (Mariano, min.86), Modric; Lucas Vázquez, Isco (Casemiro, min.66), Cristiano Ronaldo; y Benzema (Asensio, min.77).
Goles: 1-0: Luis Suárez (min.53). 1-1: Sergio Ramos (min.90).
Árbitro: Clos Gómez (Comité aragonés). Mostró tarjeta amarilla a Isco (min.13), Neymar (min.28), Luis Suárez (min.75), Carvajal (min.80), Sergio Busquets (min.83) y Mascherano (min.89).

El Real Madrid logró mantener la renta de seis puntos que tiene en la Liga Santander respecto al Barcelona gracias un gol en el último minuto de Sergio Ramos, que silenció el Camp Nou y dejó en tablas (1-1) un Clásico que se resolvió en dos jugadas a balón parado.

El central del conjunto blanco cabeceó in extremis una falta botada por Modric e igualó así el tanto logrado, en otro testarazo en jugada de estrategia, de Luis Suárez, al inicio de la segunda parte.

Fue un partido que tuvo un inicio electrizante. Un arranque prometedor que se diluyó con rapidez por la volátil presencia de unos y otros en el área contraria y que no pasará a la historia de los clásicos por goles y juego.

Y eso que el guión del choque podría haber cambiado, a los 3 minutos de partido, si Clos Gómez llega a señalar penalti de Mascherano en un derribo del central argentino a Lucas Vázquez.

Sin espacios, ni ocasiones, sin Messi ni Cristiano ni Benzema ni Neymar ni Isco ni Luis Suárez -todos ellos desactivados por las presión asfixiante y la ausencia de espacios- con mucha tensión, mucho respeto y aun más miedo a equivocarse, transcurrieron los minutos en el Camp Nou.

Era el Barça el que más tenía el balón, pero pronto se vio que no sabía cómo hacer daño con él. Sin Iniesta, que empezó en el banquillo, Sergio Busquets multiplicándose por tres, Rakitic demasiado errático y André Gomés extremadamente tibio en el primer clásico de su carrera, los azulgranas pronto se dieron cuenta de que les faltaba centro del campo para dominar con claridad el choque.

Los locales fueron perdiendo duelos individuales y presencia en el partido con la misma rapidez que el Real Madrid, solidario, con las líneas bien juntas y poco exigido atrás, empezaba a jugar más suelto con el bullicioso Lucas Vázquez y el hiperactivo Modric como apuestas más destacadas.

Sólo Messi, en un inocente lanzamiento de falta, activó a Keylor Navas en la primera mitad. Los de Zidane, por su parte, empezaron a acercarse a la portería defendida por Ter Stegen en los últimos diez minutos del primer acto.

Dos disparos de Cristiano Ronaldo y un cabezazo de Varane encontraron respuesta en el meta alemán, y plasmaban, por fin, en ocasiones, el dominio de la escuadra visitante.

Parecía que el Madrid seguiría mandando tras las reanudación. El Barça no mordía arriba, sus tres puntas se descolgaban de la presión y los blancos mantenía la inercia del primer tiempo.

Pero el partido cambió cuando a los 53 minutos, Luis Suárez cabeceó de forma inapelable un falta botada por Neymar. Luis Enrique sacó entonces a Iniesta y el Barcelona se hizo el amo y señor del choque.

El propio Iniesta, Messi y sobre todo Neymar, que envío a las nubes su disparó cuando se había plantado solo ante Navas tras romper la cintura de Carvajal, pudieron sentenciar el partido.

El Barça empezaba a recuperar tras pérdida y asociarse como sus mejores tiempos, mientras que Zidane enviaba un mensaje confuso sobre sus intenciones de ir a por el partido, al prescindir del talento ofensivo de Isco y poner más músculo con la entrada de Casemiro.

Cuando parecía que el choque sería azulgrana, el Real Madrid tocó a arrebato y colgó varios balones en busca del empate. Un remate de cabeza alto de Ramos y otro de Cristiano que Jordi Alba sacó en la línea de gol fueron el preludio del 1-1.

Sergio Ramos se elevó en el último instante para hacer uno de esos goles suyos de fe y arrojo y evitar una derrota que hubiera vuelto a apretar la Liga. El Camp Nou se quedó mudo.

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