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El Valencia fue tercero y el Levante se salvó en Mestalla

| Estadio de Mestalla, Av de Suecia, 6, 46010 Valencia, España |

Valencia 0 - 0 Levante


Valencia: César, Migue, Dealbert, Ricardo Costa (Tino Costa, m.68), Mathieu (Jordi Alba, m.56), Albelda, Banega, Joaquín, Jonas (Vicente, m.75), Mata y Soldado.

Levante: Munúa, Javi Venta, Ballesteros, Nano, Juanfran, Pallardó (Gorka Larrea, m.85), Xavi Torres, Iborra, Xisco Nadal, Valdo (Cerra, m.90) y Caicedo (Stuani, m.77).

Àrbitro: Fernando Teixeira Vitienes colegio cántabro). Amonestó por el Valencia a Mathieu y Banega y por el Levante a Caicedo e Iborra. Expulsó con roja directa al levantinista Xisco Nadal (m.22) y al entrenador Luis García Plaza (m.44).

Valencia y Levante empataron a cero en Mestalla en un derbi en el que el equipo local aseguró la tercera posición de la Liga y en el que el Levante aseguró la permanencia en Primera División en el campo del rival de su ciudad y gracias a los resultados de otros partidos.

Fue un encuentro con dos partes diametralmente opuestas, ya que la primera fue una verdadera batalla y la segunda se disputó una vez firmada la paz por ambos contendientes, ya que nada tuvo que ver el fútbol plácido del segundo periodo con la intensidad del primero.

Los dos equipos salieron muy acelerados y desde el principio se produjeron muchos choques, demasiadas faltas y las tarjetas, más que el juego, se convirtieron en protagonistas de un partido bronco y lleno de encontronazos.

La jugada clave del partido se produjo en el minuto 22 cuando Xisco Nadal derribó, todavía en terreno levantinista, por detrás a Soldado y el árbitro le expulsó, en una decisión muy protestada por los jugadores del equipo visitante.

A partir de ese momento, Luis García dejó sólo en ataque a Caicedo por delante de dos líneas de cuatro y el dominio pasó a ser del Valencia, que jugó hasta el descanso muy cerca de la portería de Munúa, aunque sin encontrar espacios para crear ocasiones de gol ya que la defensa del Levante, muy arropada, no dejaba huecos.

El Valencia hacía circular el balón con posesiones largas y estaba siempre cerca del área rival, pero sus acciones de ataque eran inofensivas.

Poco antes del descanso, en una de las pocas llegadas del Levante a la meta de César, Caicedo envió el balón al poste, en la que fue la ocasión más clara de su equipo y la última de una primera parte, que acabó con los nervios a flor de piel puesto que poco antes había sido expulsado el entrenador visitante.

Con bastante menos pulsaciones saltaron ambos equipos al terreno de juego tras el descanso. Fue la única diferencia que hubo porque el balón siguió en poder del Valencia, que jugaba cerca del área del Levante, equipo que esperaba encontrar una oportunidad de marcar a la contra o en un balón parado.

La intensidad del encuentro nada tuvo que ver con la de la primera mitad y la agresividad dejó paso a un juego más sosegado y marcado, a medida que pasaban los minutos, por los marcadores de los restantes estadios

Mientras el Valencia sólo tenía que mirar en dirección al Villarreal-Real Madrid del Madrigal, la calculadora era imprescindible para barajar las opciones de permanencia del Levante.

Sobre el terreno de juego, el Valencia no encontraba la forma de abrir la defensa de un equipo que se limitaba a mantenerse ordenado, a no dejar resquicios y a tratar de, con un hombre menos, que el tiempo jugara a su favor.

El último aliciente del encuentro fue la entrada de Vicente en el Valencia para disputar sus últimos minutos en Mestalla. A partir de ese momento sólo restaba estar pendiente de que no saltara la sorpresa con un gol por parte de alguno de los dos equipos.

En los minutos finales no faltaron los abucheos ni algún tímido «que se besen», aunque en el minuto 89 Mata envió un balón al poste de la meta de Munúa, cuando el Levante ya no salía de su parcela y al partido únicamente le hacía falta escuchar el pitido final y el júbilo de los levantinistas a su conclusión.

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