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El PSOE y los pactos con el fascismo

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Ahora que estamos en época de pactos y la demagogia va a fluir por los poros, vamos a repasar la historia de los acuerdos con el fascismo en España. Y cuando hablo de fascismo, me refiero al real, al italiano y al alemán de los años veinte y treinta del pasado siglo. El mismo que se agita desde las bancadas del PSOE y sus socios no solo contra Vox, sino también contra el PP y Ciudadanos, siguiendo la tesis del «fascismo eterno» del filósofo Umberto Eco.

El primer pacto con Mussolini lo firmó el dictador Miguel Primo de Rivera en 1926. Fue un tratado de amistad valedero por diez años que amplió Franco en 1936, en plena Guerra Civil. Poco después, firmaría otro muy parecido con Hitler. Consistía en una colaboración económica y estratégica para luchar contra el comunismo. No era una alianza militar. También firmaron pactos con el dictador italiano La Falange y líderes monárquicos españoles para conspirar contra la República.

Durante la Guerra Civil, el PSOE también negoció con el fascismo y el nazismo. Lo explico en mi libro El oro de Mussolini. A través del entonces presidente del Gobierno, Largo Caballero, y el embajador en Francia, Luis Araquistáin, –ambos dirigentes del PSOE– celebraron tres reuniones con Mussolini y cuatro con Hitler entre enero y abril de 1937. Les ofrecieron dinero y territorio nacional (Marruecos español, Balears y Canarias) para salir de la guerra. Sin embargo, diferentes factores malograron el acuerdo. La destitución de Largo Caballero puso fin a las conversaciones.

Esta negociación, calificada por el historiador Ángel Viñas de «grotesca», es posiblemente una de las mayores vergüenzas en los 144 años de historia del PSOE. No debemos olvidar que, en el momento más grave de la historia de España, los baleares pudimos ser vendidos al fascismo.

Estos son los pactos con el fascismo real en España. Ahora acusan al PP de querer realizar otros en algunas comunidades porque consideran a Vox fascista. La anterior portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, afirmó en 2020: «Llamemos a las cosas por su nombre: son ustedes un partido fascista. Y no es que lo diga yo, es que hacen gala de ello en cuanto pueden». Asimismo, en la moción de censura de hace dos meses, los socios de Sánchez –sobre todo Podemos– llamaron 21 veces «fascista» a Vox.

Sorprende esta insistencia cuando los mayores expertos han dicho que este partido no es fascista. El historiador italiano Emilio Gentile –actualmente el más respetado en la materia– afirma en su libro Quién es fascista que «no tiene ningún sentido histórico ni político sostener que hoy se está produciendo una vuelta del fascismo en Italia, Europa o en el resto del mundo». Sobre Vox, Gentile afirma que es «un partido de extrema derecha nacionalista católica» en la línea de «otros partidos de extrema derecha europea». Indica, por ejemplo, que prohibir el aborto no convierte a nadie en fascista, porque también lo ilegalizaron el Reino Unido en 1929 y la URSS en 1936. Nada como conocer la historia para llamar a las cosas por su nombre.

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