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El barrio de Son Cladera, aislado por un ascensor roto, se pone en pie de guerra

Exige un paso subterráneo como el de Verge de Lluc para no sufrir los efectos de las averías

Varios vecinos, con pancartas reivindicativas en Son Cladera. | Pilar Pellicer

| Palma |

Cada mañana, los vecinos de Son Cladera tienen arrastrar sus carritos durante 1,3 kilómetros para ir al Mercadona. Y luego hacen el camino de vuelta cargados con la compra. Un trayecto de tres kilómetros que podrían hacer en solo cinco minutos si funcionase el ascensor del puente de Son Fuster. Pero la avería lleva dos años y solo pueden pasar por las escaleras, algo inviable para carritos de bebé, personas mayores y carritos de la compra. La otra opción para llenar la nevera es coger el autobús hasta Eusebio Estada. Ir al supermercado es una odisea solo por un ascensor roto.

El barrio, situado a las afueras de Palma y nacido como una extensión en la que se instalaron las clases trabajadoras, está cercado por todos sitios y sus vecinos están encerrados por la Autovía de Inca, las vías del tren y la Vía de Cintura, unas murallas modernas que solo tienen una forma de saltarse, a través de esta pasarela de Serveis Ferroviaris de Mallorca (SFM).

Esther Sosa, presidenta de la Asociación de Vecinos de Son Cladera, advierte que «estamos recabando firmas para reclamar que nos pongan un paso subterráneo y tengamos que estar pendientes de las averías del ascensor». El siguiente paso es poner carteles en los balcones a modo de protesta. Y Son Cladera no está sola en esta lucha. También están a su lado los vecinos de El Vivero, Rafal Vell, Rafal Nou y el colectivo Embat.

«Hace dos años que tenemos los ascensores rotos y con el temporal cayó la pared metálica del puente. En ese momento lo arreglaron pero no duró ni tres días», lamenta Sosa. Al fin y al cabo, en ese puente está instalado un ascensor doméstico, para una finca de viviendas, cuando en esta infraestructuras pasan miles de personas al día.

«Hace años esta travesía paralela a las vías del tren no tenía ningún tipo de protección y murió un chico arrollado. Ya hicieron esta pasarela elevada pero sin tener en cuenta a las asociaciones de vecinos», afirma Sosa. Hasta la zona se acercan una veintena de vecinas, muchas de ellas de avanzada edad, hartas de sentirse ninguneadas y zarandeadas por las instituciones. «Los ascensores se rompen contnuamente y se gastan un disparate en matenimiento», afirman las vecinas, que no ocultan su malestar.

Revolución
«Ya hemos ido a reclamar al Ajuntament de Palma pero el coordinador de distrito nos ha dicho que es cosa de SFM», dice Sosa. Las vecinas de Son Cladera están hartas de tirar del carro y ahora tomarán medidas drásticas, arropadas por el resto de barriadas. Se avecina la revolución del extrarradio.

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